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Estrategias para adultos con TDAH

ESTRATEGIAS PARA HACERLO BIEN EN CASA, EN EL TRABAJO, Y EN LA VIDA, CUANDO SE VIVE CON UN TRASTORNO DE DÉFICIT DE ATENCIÓN CON HIPERACTIVIDAD (TDAH)

Gestionar los detalles diarios de la vida siendo un adulto con TDAH es difícil. Los plazos en el trabajo van y vienen, y no se acaban. Los comentarios impulsivos enfadan y eliminan amistades y posiblemente le costarán su trabajo.

Usted está agotado al final del día, y sin embargo, siente que todo su esfuerzo no lleva a ninguna parte. Los medicamentos para el TDAH pueden ayudar a hacerlo algo más fácil, pero se puede hacer algo más. Así como la dieta y el ejercicio ayudan a la insulina para mejorar la salud en los diabéticos, estas estrategias trabajarán con los medicamentos para el TDAH para un mejor control de los síntomas.

APRENDA A ESPERAR

Es difícil resistirse a los impulsos.

Su jefe propone duplicar sus objetivos de ventas para el próximo año, y antes de que se pueda morder la lengua, usted se ríe y dice: “¿Estás loco?”

Su vecino compra un nuevo adorno de césped y le pregunta si le gusta. Usted le dice que hace que su casa parezca un motel barato. Ahora él ya no se habla con usted… otra vez.

Usted ve un hermoso par de zapatos de diseño en un escaparate de una tienda y sale corriendo a comprarlos, a pesar de que su cuenta corriente a estas alturas del mes ya no da para más. No se da tiempo para pensar y medir sus palabras y acciones.

No utiliza ningún medio que, usando retrospectiva y prospectiva, le sirva para evaluar la situación y determinar lo que debe decir, hacer o pensar.

ESTRATEGIAS:

  • Hacer una lista de las situaciones en las que es más probable que surja un comportamiento impulsivo. Hay momentos y lugares en los que está bien ser espontáneo y locuaz, y otros momentos en los que actuar de esta manera puede reportarle consecuencias negativas.

Cuando se esté a punto de entrar en una de las situaciones que ha identificado, quédese unos segundos con aspecto pensativo mediante la realización de cualquiera de las siguientes acciones:

  • Antes de responder a alguien, inhale lentamente, exhale lentamente, ponga una expresión pensativa, y dígase a sí mismo y después a su interlocutor: “Bueno, déjame pensar sobre eso.”
  • Cuente mentalmente hasta 10 o 20 antes de dar una respuesta.
  • Ponga un dedo en la boca durante unos segundos, como si estuviese pensando en lo que va a decir.
  • Parafrasear lo que su interlocutor le ha dicho: ” lo que quiere saber es acerca de …” o “Tú me estás pidiendo …”.
  • Imagínese el bloqueo de la boca con una llave para evitar hablar.
  • Tenga a mano un listado de respuestas alternativas al “si” o el “no”, que le permitan no responder inmediatamente, tales como “ luego te contesto”, “ déjame que lo piense”, “ tengo que consultarlo”, “tengo que mirar mi agenda”, “ luego te llamo y te digo”…..

Estas estrategias le darán a su lóbulo frontal una oportunidad de conseguir algo de tiempo para reflexionar, en lugar de ser arrastrado por la marea de sus impulsos.

VER EL PASADO … Y LUEGO AVANZAR

Cuando surge un problema, ¿está confundido acerca de lo que es probable que suceda o qué debe hacer? ¿se ve abocado a cometer los mismos errores una y otra vez?

Los adultos con TDAH tienen débil memoria de trabajo verbal, lo que significa que no se basan en la visión retrospectiva para guiar sus acciones. No son buenos para el reconocimiento de los aspectos sutiles de los problemas y las diversas herramientas que podrían usar para resolverlos. Muchos TDAH golpean cada problema con un martillo, ya que, para ellos, todos los problemas parecen clavos.

A la persona con TDAH le puede resultar difícil diferir la gratificación – lo que usted debe hacer para ahorrar dinero o seguir una dieta – ya que no pueden acceder a la imagen mental del premio que se avecina. Por lo tanto necesita una herramienta para asegurarse de que lo que ha aprendido del pasado es accesible cuando lo necesite en el futuro.

ESTRATEGIA:

Detener la acción (como se describe en la estrategia anterior) le da el tiempo para encender el ojo de la mente. Una vez que haya hecho esto, imaginar un dispositivo visual (TV de pantalla plana, un monitor de ordenador, o una minicámara) y visualizar, en esa pantalla imaginaria, lo que pasó la última vez que estuvo en una situación como esta. Deje que el pasado se desarrolle con todo detalle, como si estuviese filmando o repitiéndolo.

Cuanto más a menudo haga esto, más automático será. Lo que es más, usted encontrará que cada vez más “videos” se abrirán en su cerebro de su banco de memoria.

Se podría pensar: “La última vez que interrumpí una reunión con una broma, todo el mundo se rió de mí” , o bien, “Me sentía culpable cuando compré los zapatos caros hace varios meses, y luego descubrí que mi hijo necesitaba libros para la escuela”

Quizás después de “visualizar “estas películas, escoja otro modo más gratificante y efectivo de afrontar el problema distinto al que ha “visto” en dicha película, y que no resultó útil ni positivo.

SENTIR EL FUTURO

La mayoría de las personas con TDAH olvidan a menudo el propósito de sus tareas, por lo que poco a poco pierden el interés para acabar con ellas. Si nadie está colgando una zanahoria delante de ellos, pueden necesitar estímulos convincentes para mantenerse en movimiento hacia su meta. Es por eso que la estrategia anterior es importante: Les ayuda a aprender de sus recuerdos, para convertirse en expertos en el manejo de situaciones similares en el futuro.

Pero esta estrategia no siempre es suficiente. Algunas cosas las tienen que hacer porque es lo que hay que hacer. El TDAH a veces hace que sea difícil de comprender el imperativo moral para conseguir una tarea por hacer.

Imaginar las consecuencias negativas de no hacer algo no es un motivador poderoso para la mayoría de las personas.

Imaginar lo maravilloso que se siente al llegar a su meta funciona mejor.

ESTRATEGIA:

Pregúntese: “¿Qué voy a sentir cuando vea este proyecto terminado?” Podría ser el orgullo, la auto-satisfacción, la felicidad por haber completado el proyecto. Cualquiera que sea la emoción es importante tratar de sentirla en ese momento, al visualizar su meta. Cada vez que se ponga a seguir trabajando en el proyecto, trate de sentir el resultado futuro.

Puede dar a esta técnica un impulso recortando fotos de las recompensas que espera ganar por lo que está haciendo. Colóquelas alrededor de usted mientras usted está trabajando. Van a aumentar la potencia de su propia imaginación y harán que las emociones que esté anticipando sean aún más efectivas.

PÓNGASELO FÁCIL

Un objetivo que requiere una importante inversión de tiempo, incorpora los períodos de espera, o tiene que hacerse en una secuencia de pasos, puede resultar tan difícil de alcanzar que hace que se sienta abrumado. Cuando eso sucede, muchas personas con TDAH buscan una vía de escape; pueden llamar al trabajo diciendo que están enfermos o derivar la responsabilidad a un compañero de trabajo.

Debe averiguar en qué situaciones es probable que esto ocurra:

¿Aparece el pánico o la ansiedad cuando alguien le da una fecha límite para terminar una tarea?

¿Le abruman y angustian los proyectos complejos?

¿Tiene problemas para trabajar sin supervisión?

Si es así, necesita algunos motivadores externos.

ESTRATEGIA:

  • Divida las tareas o metas a largo plazo en unidades más pequeñas, con metas intermedias, más cercanas, más asequibles. Póngaselo fácil, en definitiva, para conseguirlo.
  • Divida su tarea en trozos de trabajo de una hora o media hora. Escriba lo que hay que hacer en cada período, y vaya marcando con un rotulador sobre cada paso a medida que trabaja en él, para mantener enfocada su atención.
  • Duplique sus posibilidades de éxito pidiendo a otra persona que le supervise y le apoye. A la mayoría de las personas les importa lo que los otros piensan de él, y el juicio social añade más leña al fuego para hacer las cosas. Además su autocontrol es débil y tener alguien cerca que lo restituya es muy útil. En el trabajo, buscar la supervisión de un compañero de trabajo. En casa, puede hacerlo con un socio, cónyuge, o un vecino.
  • Puede hacer alguna o varias de estas cosas después de terminar cada trabajo:
    • Felicítese.
    • Tómese un breve descanso.
    • Llame o envíe un correo electrónico a un amigo o a un familiar para comentarle lo que usted ha conseguido hacer.
    • Dése una recompensa o algún privilegio que disfrute mucho, tenga en cuenta que sea pequeña y breve.

MANTENER EL SENTIDO DEL HUMOR

El TDAH puede ser grave, pero usted no.

ESTRATEGIA:

Aprenda a decir, con una sonrisa: “… Bueno, ahí va mi TDAH hablando o actuando de nuevo. Lo siento, es un error y tengo que tratar de hacer algo acerca de eso la próxima vez.”

Cuando dice esto, hace cuatro cosas importantes:

  • Usted es dueño de la equivocación.
  • Usted explica por qué ocurrió el error.
  • Se disculpa y no trata de inventar excusas culpando a otros.
  • Usted promete tratar de hacerlo mejor la próxima vez.

Haga estas cosas y procure mantener su autoestima, así como conservar a sus amigos.

Renegar de su conducta TDAH, culpar a los demás, o no tratar de hacerlo mejor la próxima vez le costará mucho.

Si usted hace del TDAH una discapacidad que lo abarca todo, sus amigos y familiares le tratarán de esa manera, también.

Viva y gestione su TDAH con sentido del humor, y ellos también lo harán.


Carmelo Pérez García
Psicólogo de Ampachico


Asamblea General Extraordinaria

Categoría:Ampachico

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ATENCIÓN: CAMBIO DE UBICACIÓN PARA LA CELEBRACIÓN DE LA ASAMBLEA GENERAL EXTRAORDINARIA

El próximo día 18 de Diciembre de 2015 se celebrará la Asamblea General Extraordinaria de la Asociación Ampachico, a partir de las 17:00 horas en  LA FACULTAD DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN de Granada, con el siguiente orden del día:

  1. Lectura y aprobación del acta anterior.
  2. Incremento de la cuota de adhesión e inscripción.
  3. Elección y nombramiento de la Junta Directiva.

Una vez concluida la Asamblea tendrá lugar la charla “PERDONA PERO NO SABÍA QUE ERAS ASÍ”  (Elaboración de expectativas realistas y duelo por las expectativas imaginadas) que correrá a cargo de D. Alfonso García-Sepulveda psicólogo de nuestra asociación.

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¡No voy a sentirme mal! (II)

Categoría:Pautas para padres

CONSEJOS PARA MEJORAR LA AUTOESTIMA DE TUS HIJOS/AS

En el artículo anterior hablábamos de cuál era la “peor receta” para mejorar la autoestima de los/as chicos/as con TDA-H. Bien, el objetivo de este segundo artículo es complementar aquellos consejos con los de la “mejor receta”. Vamos allá.

LA MEJOR RECETA


autoestima

Acéptale como es

 No valores sólo sus éxitos y competencias. Acéptale tal y como es, haciéndole sentir único/a. Tal vez no se le den bien las mismas cosas que al resto de sus compañeros/as, o tal vez necesite más tiempo para aprender algo, pero sin duda debe haber algo que sea capaz de hacer con cierta competencia.

Si a tu hijo/a se le da bien clavar puntillas, ¿por qué no preparar una tabla enorme sobre la que clavar mil puntillas? Y cuando se acaben, mil más.

Descubre qué tiene de especial y díselo

Practica la alabanza, teniendo en cuenta sus dificultades y grado de esfuerzo. Como ya ha sido dicho, no busques la excelencia si tu objetivo es reforzar positivamente una conducta. Por lo tanto, quédate con la parte buena de dicha acción, aunque ésta sea la parte más pequeña. Luego, en lugar de criticarle, guíale para hacer aquello bien, con tu ayuda, codo con codo.

Finalmente, verbaliza todos los aspectos positivos de su conducta, insisto, aunque dichos aspectos sean pequeñitos. A esto se le llama “pillar a tu hijo/a siendo bueno/a”. Es decir, obsérvale y refuerza con tus palabras o gestos cada pequeña acción positiva.

Cree en él/ella

Ofrécele confianza proponiéndole responsabilidades con tu supervisión y ayuda. Como ha sido comentado, no dejarle que haga las cosas por sí mismo/a es el equivalente a no darle confianza, por lo tanto se da por sentada una ineptitud que no siempre es real, o no tanto como imaginamos.

Puedes empezar ofreciéndole actividades con la que sabes que puede conseguir éxitos fácilmente: Tareas cotidianas, acciones cortas y fáciles, recados sencillos… Échale imaginación.

Analiza tus mensajes

Éstos se han de convertir en mensajes positivos que le indiquen qué se espera de él/ella (sin olvidar dónde están sus dificultades).

Intenta siempre mantener tu discurso en positivo. Si yo te digo: Cierra los ojos y NO PIENSES EN ELEFANTES ROSAS. Si ahora mismo cierras los ojos, lo más probable es que pienses justamente en eso. Esto ocurre porque al cerebro le cuesta entender los mensajes en negativo, he ahí una razón por la que los/as niños/as muchas veces tienden a hacer lo contrario de lo que se les pide.

Por ello, mantén tu discurso en positivo. En lugar de decir “¡No hagas eso!”, intenta decir: “Eso que haces está mal, podrás seguir jugando cuando estés dispuesto a jugar sin pegar”.

Haz uso del lenguaje de la autoestima

Háblale desde la asertividad, es decir, diciéndole cómo te sentiste cuando hizo lo que hizo.

Usa esta estrategia sobre todo si tu hijo/a es adolescente. Hazle entender cómo te hace sentir su comportamiento en ciertos momentos y dile en términos positivos lo que esperas de él/ella. Y esto ha de ser independiente del castigo (si es que lo hay) por sus acciones.

Por lo tanto, mejora tu comunicación con tu hijo/a, utiliza un lenguaje positivo y evita acusaciones, ridiculizaciones y comentarios irónicos. Recuerda que todo eso sirve para nuestro propio desahogo, pero tiene poca capacidad pedagógica.

Practica la atención positiva

Como ya ha sido comentado, la atención positiva no es más que “¡Pillar a tu hijo/a siendo bueno/a”. Para ello, usa palabras como: “Estupendo”, “Así se hace”, “Me gusta mucho como…”, “Confío en ti…”.

Además, es más que recomendable que seas específico/a en tus elogios: “Bonito dictado, mira esta palabra qué bien te ha salido” (aunque sea la única palabra bien escrita), “este ejercicio te salió genial” (aunque sea el único ejercicio que le ha salido bien), “me encantó cómo paraste el gol en el último momento” (aunque hayan perdido 4-0).

Respeto y confianza

Como ha sido dicho, dale responsabilidades fáciles de conseguir y confía en él/ella. Si algo sale mal, enderézalo sin criticar, y ten claro que no pasa nada porque no salgan las cosa a la primera, ni a la segunda, ni a la…

Acuérdate de cuando aprendías a montar en bici. Imagínate que cada vez que te caías tu padre o tu madre te hubiera regañado entendiendo que lo hacías adrede, que te caías de la bicicleta no por falta de habilidad, sino por para molestarles. Si esto hubiera pasado, ¿con qué ganas te volverías a subir a la bici? Exacto, con ninguna.

Bien, por esta misma razón es positivo no criticar los errores de los/as niños/as, sino restarle importancia a la vez que les guiamos para que lo hagan bien, comentando en voz alta cada acción positiva y elogiando al/la niño/a.

Saborea con él/ella las mieles del éxito

Siempre hay cosas positivas que elogiar. Por eso, mi consejo es que hagas grandes elogios de pequeños logros.

Hazle sentir especial por cosas que otros/as niños/as hacen con los ojos cerrados. Cuidado con aquello de: “No le voy a elogiar por algo que es su deber”.

Es normal pensar que un/a niño/a no se merece una alabanza por preparar bien la mochila, o por ayudar en ciertas tareas… Al fin y al cabo, es lo que debe hacer. Sin embargo, estas y otras pequeñas acciones serán dignas de mención y de ser tenidas en cuenta como éxitos si normalmente no lo hace o le cuesta mucho hacerlo bien.

Insisto una y otra vez, el objetivo es hacerle sentir bien por aquellas pequeñas cosas positivas.

autoestima

A título de resumen, la mejor receta podemos encontrarla en las siguientes pautas:

  • Acéptale como es.
  • Descubre qué tiene de especial y díselo.
  • Cree en él/ella.
  • Analiza tus mensajes.
  • Haz uso del lenguaje de la autoestima.
  • Practica la atención positiva.
  • Respeto y confianza.
  • Saborea con él/ella las mieles del éxito.

Bien, con todo, te animo a que lleves a cabo en casa las buenas prácticas. Coge los consejos expuestos de “la peor receta” y aplícalos junto con los de “la mejor receta” para conseguir un menú de la autoestima sano, equilibrado y potente.

Sigamos, pues, el consejo del gran psicólogo social Abraham Maslow cuando dijo: “La satisfacción de la necesidad de autoestima conduce a sentimientos de autoconfianza, valía, fuerza, capacidad y suficiencia, de ser útil y necesario en el mundo”.

¿La misión? Hacer que nuestros/as chicos/as se sientan útiles y necesarios/as.


Alfonso García-Donas Sepúlveda
Psicólogo de Ampachico

 


Referencias:

el niño muy movido o despitado

 


¡No voy a sentirme mal! (I)

Categoría:Pautas para padres

CONSEJOS PARA MEJORAR LA AUTOESTIMA DE TUS HIJOS/AS (Parte I)


 autoestima

Hablemos de autoestima, o lo que es lo mismo, la percepción evaluativa que tenemos de nosotros/as mismos/as. Así, tener una autoestima equilibrada es algo un tanto complicado, ya que si está demasiado alta podemos vernos abocados a una actitud de arrogancia, mientras que si se encuentra demasiado baja las consecuencias pueden ser estados de ánimo negativos.

Para tener un buen nivel de autoestima necesitamos tener la sensación de que hacemos las cosas bien, que hacemos lo que nos gusta o lo que queremos hacer, sin reprimendas constantes por no hacer otras cosas o no hacerlas de la manera que se supone que debemos hacerlas y, muy importante, sentir que las personas que nos rodean son capaces de ver nuestros logros. En definitiva, para tener una autoestima coherente, necesitamos estar a gusto con nosotros/as mismos/as (las cosas que hacemos, decimos y los resultados que ello produce) y con el mundo y las personas que nos rodean.

Siendo así, ¿dónde creéis que puede estar la autoestima de un/a niño/a con TDA-H? Tal vez tu propio/a hijo/a podría decir: “No puedo tener una buena si…”:

  • No me invitan a las fiestas de cumpleaños.
  • Continuamente me riñen o estoy castigado/a.
  • Nadie quiere sentarse o hacer los deberes conmigo.
  • Continuamente me dicen que todo lo hago mal.
  • Todos me tratan como si fuera tonto/a.
  • Pierdo los deberes, y eso me ha llevado más trabajo que a los/as otros/as.
  • A menudo hago cosas que no quería, aunque después pido perdón ¡ya es demasiado tarde!
  • No me doy mucha cuenta cuando hago las cosas mal.

autoestima

En mi experiencia profesional son muchos/as los/as niños/as y adolescentes que podrían coincidir con este relato, ya que debido a los síntomas nucleares del TDA-H (inatención, impulsividad e hiperactividad) nos encontramos ante personas (y personitas) para las que el mundo va demasiado rápido.

Estar pendiente de todo, recibir y cumplir bien todas las órdenes, hacer los deberes, quedarse quieto/a durante un rato largo o varias horas seguidas, tomar decisiones sopesando todas las implicaciones y consecuencias, secuenciar una acción para darle coherencia, entender y retener las normas para aplicarlas en cada momento… Son cuestiones básicas para cualquier niño/a que no sufra aquellos síntomas, pero no para uno/a con TDA-H, por el daño implícito en las funciones ejecutivas que conlleva el trastorno.

Para ampliar información sobre esto, puedes ver infinidad de vídeos en youtube que hablan sobre las funciones ejecutivas.

Bajo este prisma, surge la pregunta esencial. ¿Cómo podemos cuidar la autoestima de nuestros/as chicos/as? Veamos algunos ejemplos.

 

LA PEOR RECETA


autoestima 14

No escuchar

A veces es difícil escuchar a un/a niño/a porque tienden a la verborrea, la exageración, la invención y a la incoherencia en sus discursos, pero eso no es motivo suficiente como para dejar de escucharles.

Generalmente en la infancia, y muy especialmente en la adolescencia, es recomendable que el/la chico/a sienta que su “importantísimo mundo interno” está siendo tenido en cuenta. Recordad que el objetivo de escuchar a los/as hijos/as no es tanto darle solución a sus “problemas” (que los tienen, como cualquiera), sino hacerles sentir que tienen un respaldo, que no están solos/as.

Por lo tanto, practica la escucha activa y haz que se sientan parte de la familia.

Despreciar

A veces es difícil mantener la calma porque un/a niño/a con TDA-H puede parecer insensible, irritante y en ocasiones hasta desafiante.

Incluso en los “peores” momentos, es importante no despreciar el punto de vista que nos está mostrando, aunque no lo esté haciendo de la mejor manera.

Por lo tanto, evita en la medida de lo posible los mensajes de “TÚ ERES”, cambiándolos por los de “TÚ TE ESTÁS COMPORTANDO”. Téngase en cuenta que el mensaje que transmitimos cuando decimos “Tú eres…” es: “Tienes un carácter que no se puede cambiar, siempre eres así y siempre lo serás”.

Así mismo, cuando emitimos mensajes del tipo “Siempre lo estropeas todo; ¿por qué tienes que ser así?; sólo piensas en ti mismo/a; te crees que lo sabes todo, ¿verdad?”; estamos etiquetando de manera gratuita, empaquetando la forma de ser del/la niño/a como si siempre fuera la misma. Y esto, según mi experiencia, es falso.

Los/as niños/as impulsivos/as, hiperactivos/as, tienen momentos de todos los colores, es por ello que cuando su conducta se les va de las manos debemos hacérselo saber con mensaje de “TÚ ESTÁS…”: “Tú te estás comportando como un niño egoísta al no compartir tus juguetes. Tú te estás comportando muy maleducadamente al gritarle a tu amiga. Tú en estos momentos estás actuando muy mal”.

Con este formato dejamos implícito otro tipo de mensaje: “Oye, ahora mismo estás comportándote de forma inadecuada, pero eso puede cambiar, reflexiona y piensa bien lo que haces, porque tú no eres así siempre”. De esta manera, respetamos la forma de ser del/la niño/a incluso cuando se está portando mal, o lo que es lo mismo, equivocándose.

Al hilo de esta reflexión, te pido que pienses en cómo te sentirías tú si todos pensaran que eres mala persona debido a los errores que cometes. Pues de esto va la película, de no hacer sentir así a los/as niños/as, entre otras cosas porque está demostrado que las personas tienden a ofrecer de sí mismas lo que su entorno espera de ellas.

Para más información sobre este punto, busca en Internet: “Efecto pigmalion”.

Sobreproteger. Falta de confianza


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Sobreproteger a alguien implica una falta de confianza hacia esa persona. Lo entiendo, nuestros/as niños/as hiperactivos/as dan muchos motivos para no confiar en ellos/as cuando salen al mundo exterior, ya que su carácter inquieto, despistado e impulsivo les lleva a cometer bastantes errores de cálculo: La acera se acaba antes de lo esperado, resulta que estaba en rojo y no en verde, en el tobogán aún había un niño abajo cuando él/ella se ha tirado…, y este tipo de cosas.

Pero igual de cierto es que todos los seres humanos, con TDA-H o sin él, aprendemos bajo una ley universal: ENSAYO-ERROR. A un/a niño/a con TDA-H tal vez le cueste más ensayos aprender algo (y por lo tanto más errores), pero al final lo aprenden. ¿Mi consejo? Déjales que se equivoquen, si no sufren las consecuencias de sus actos nunca entenderán que hay que buscar maneras alternativas de hacer ciertas cosas.

Por otro lado, los/as niños/as deben desarrollar seguridad en sí mismos/as para poder ser personas adultas coherentes y felices. Un/a adulto/a sin recursos personales para/con el entorno, suele ser un/a adulto/a infeliz. Por lo tanto, aunque te cueste, confía en tu hijo/a y en sus habilidades. Ten una supervisión lejana, pero deja que se caiga y se vuelva a levantar por sí mismo/a, deja que tenga problemas puntuales con sus compañeros/as de clase, deja que se pelee alguna vez en el parque, deja que sea egoísta y conozca el precio del rechazo de los demás. En definitiva, déjale que aprenda y, después, aprovecha la situación para enseñarle cómo hacerlo mejor la próxima vez.

Comparar

Comparar a una persona con otra es una de las mejores maneras de mermar la autoestima de alguien. Cuando dicen que las comparaciones son odiosas es porque lo son.

Evita por todos los medios comparar a tu hijo/a con cualquier otra persona. Por el contrario, hazle ver qué le hace tan especial, porque tiene que haber algo. Si no lo sabes búscalo y díselo, y nunca dejes de buscar esas cosas para que nunca tengas que dejar de decírselas.

Pero, por favor, nunca le compares. Ellos/as ya saben que son más torpes, olvidadizos/as, malos/as estudiantes…, que la mayoría de niños/as que les rodean, familiares incluidos. Y también saben que las personas adultas se sienten más orgullosas de unos/as niñas/as que de otros/as. Por ello, lo último que les hace falta es que alguien, cuyas palabras gozan de poder en su mente, haga evidente la dolorosa comparación.

Además, con las comparaciones suelen crearse expectativas desbordantes para el/la niño/a y ante una situación tal, tomará la decisión de escabullirse, negarse o en última instancia desafiar. En cualquier caso, perderá confianza en sí mismo/a al ver que no va a cumplir con las expectativas de los mayores (papá, mamá, profes…).

Buscar los fallos

Cuando un/a niño/a es despistado/a, no se entera bien de las cosas, a la mitad de la secuencia ya se le ha olvidado la mitad de lo que tenía por hacer… Cuando eso pasa, es complicado que hagan algo excelentemente, pero muchas veces los mayores seguimos esperando dicha excelencia.

Ejemplos:

Hoy el niño ha fregado los platos, pero le decimos: “Te has dejado la grasa aquí. Deja, yo lo hago mejor”.

Ayer la niña se vistió sola, pero le dijimos: “Podrías haberte fijado más para no ponerte la camiseta del revés”

Esta tarde tu hijo adolescente ha hecho los deberes sin que tú tengas que estar detrás, pero le dices: “¡Hombre! Estás haciendo los deberes tú solo, ¿se ha caído un santo?”.

Cuando nos fijamos sólo en los fallos de una acción, estamos tirando por tierra la intencionalidad de esa acción. Siguiendo con los ejemplos anteriores, seguro que había buena intención en fregar los platos, en vestirse sola o en hacer los deberes sin que nadie se lo diga, pero nos hemos fijado en la parte que ha hecho mal o en todas las veces anteriores que tampoco lo ha hecho bien. Entonces, no reforzamos positivamente la acción, reduciendo la probabilidad de que ésta vuelva a suceder en ocasiones futuras. Así de sencillo.

¿Mi consejo? Reforcemos positivamente no sólo lo excelente, sino lo que sencillamente está bien o medio bien o un poco bien. El objetivo no es elevar su excelencia, sino su autoestima.

Hacer comentarios hirientes

Definamos comentarios hirientes como aquellos que van a hacer daño. Son ese tipo de palabras que sabemos que van a tener un efecto negativo en la otra persona. Aun sabiéndolo, las decimos, pero hemos de ser conscientes de que en esos momentos nuestro objetivo no es provocar un cambio en esa persona. Nuestro objetivo es desahogarnos. De otra manera, no diríamos cosas como: “Eres insoportable. ¿Eres capaz de hacer algo bien? Tienes el don de amargarme la vida. No puedo fiarme de que hagas algo bien”.

Entiendo que todo el mundo puede calentarse emocionalmente en un momento dado, pero en la medida de lo posible os pido que apeléis a vuestra madurez y no caigáis en las riñas de recreo, donde nos afanábamos por ver quién decía la burrada más grande.

Insisto, apelad a vuestra madurez y pensad en la mejor manera de convertir una situación conflictiva en una situación pedagógica, que no dañina.

Focalizar el fracaso

Si a una persona adulta no se le da bien leer, no lee. Si a una persona adulta no se le da bien conducir, no conduce. Si a una persona adulta no se le da bien cocinar, no cocina…

Si a un/a niño/a no se le da bien leer, debe leer cada día, delante de sus compañeros/as de clase. Si a un/a niño/a no se le da bien escribir, debe practicar día tras días para mejorar. Si a uno/a niño/a no se le da bien hacer cuentas, debe hacer un cuadernillo supletorio para aprender. Y así suma y sigue.

Focalizar en el fracaso significa que a veces los mayores nos obsesionamos con enseñarle de todo a todos/as por igual, sin siquiera plantearnos la injusticia de tal acción. ¿Por qué no nos relajamos un poco con aquellas cosas en las que el/la niño/a muestre pocas aptitudes y potenciamos aquellas cosas en las que muestre vocación?

Mi consejo es que intentes potenciar en casa aquello para lo que tu hijo/a muestre aptitudes y actitud positivas. Por fuerza, ha de haber algo. A colación de esto, te invito a que veas en youtube un vídeo llamado “Póker chips”.

A modo de resumen, la peor receta para la autoestima de vuestros/as chicos/as es:

  • No escuchar.
  • Despreciar.
  • Sobreproteger: Falta de confianza.
  • Comparar.
  • Buscar los fallos.
  • Hacer comentarios hirientes.
  • Focalizar el fracaso.

Para finalizar, parafraseo a Sigmund Freud cuando dijo: “Antes de que alguien te diagnostique de depresión o baja autoestima, asegúrate de que no estás rodeado de imbéciles”.

Por favor, trabajemos por no ser esos imbéciles que nuestros/as chicos/as tan poco necesitan.


Alfonso García-Donas Sepúlveda
Psicólogo de Ampachico

 


Referencias:

el niño muy movido o despitado

 


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