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Haciendo frente al acoso escolar

EN QUÉ CONSISTE EL ACOSO ESCOLAR O BULLYING.

El acoso escolar es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado. Hay tres tipos de acoso:

  1. Intimidación verbal: insultos, burlas, amenazas.
  2. Intimidación física: empujones, golpes, patadas, etc.
  3. Relacional/intimidación social: la difusión de rumores acerca de alguien, consiguiendo excluir al niño de las actividades, convenciendo a los demás niños para que también lo rechacen.

Las nuevas tecnologías han propiciado una nueva forma de acoso escolar, se lleva a cabo a través de las redes sociales, es lo que se conoce como el ciberacoso.

Las víctimas de acoso sufren un tremendo impacto emocional, se sienten enfadados, tristes, angustiados, e indefensos, en algunos casos llegando a desarrollar una depresión grave.

FACTORES DE RIESGO

Los acosadores suelen dirigirse a niños que son percibidos como débiles, diferentes, o menos populares.

Los factores de riesgo que aumentan la posibilidad de sufrir acoso son: tener baja autoestima, relaciones con los compañeros pobres o redes sociales débiles, discapacidades para el aprendizaje o discapacidad física, ser percibidos como molestos o llamar la atención, tener ansiedad o depresión, ser percibido como diferente (por ejemplo: bajo peso, sobrepeso, vistiendo ropa diferente), entre otros.

EL ACOSO ESCOLAR Y EL TDAH

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Los niños con TDAH son más propensos que otros niños a ser víctimas porque algunos de sus comportamientos, como problemas para controlar sus emociones, impulsividad o hablar demasiado, son molestos para sus compañeros. Además los niños con TDAH son socialmente inmaduros, por lo que les cuesta mucho hacer y mantener amigos. Todos estos factores podrían explicar por qué estos niños son más vulnerables que otros niños a ser víctimas, aunque es cierto que en ocasiones son agresores o ambas cosas. Con respecto a las niñas con TDA-H un estudio realizado en Australia puso de manifiesto que tienen más probabilidad de ser víctimas de acoso escolar que las niñas sin TDA-H (Sciberras, 2012).

También hay evidencias de que los niños con TDAH y Trastorno Negativista Desafiante (TND) son más propensos a intimidar a los demás. El Trastorno Negativista Desafiante se caracteriza por una falta de respeto a la autoridad y por un comportamiento perturbador. En los niños con TDAH y TND se acentúan sus problemas para regular las emociones, por lo que aumenta el riesgo de actuar como matones.

EL ACOSADOR NO NACE, SE HACE, la baja autoestima, la frustración, la dificultad para regular sus emociones, conduce en ocasiones a que traspasen la línea convirtiéndose en agresores, como forma de conseguir lo que quieren.

SEÑALES QUE PUEDEN INDICAR QUE EL NIÑO ESTÁ SIENDO ACOSADO

Las señales de advertencia que pueden indicar que un niño sufre acoso escolar son:

  • Mostrar un cambio notable en el comportamiento, como comer menos o más de lo habitual, tener pesadillas, o tiene problemas para dormir.
  • Parece tener pocos amigos o quiere evitar situaciones sociales.
  • Parece triste, ansioso o se siente enfermo más de lo habitual.
  • Perder objetos personales y no ser capaz de explicar cómo se perdieron.
  • Tener lesiones físicas.
  • Tener bajas calificaciones o poco interés en la escuela.
  • Cada vez son más reacios a acudir a la escuela e incluso pueden fingir malestar (dolor de cabeza, barriga, etc.) para no acudir a la misma.

 

LO QUE LOS PADRES PUEDEN HACER ANTE EL ACOSO ESCOLAR

  • La víctima no es la culpable. En muchas ocasiones los padres deberán explicar al  niño que lo que le está pasando no es culpa suya, ya que el pueden creer que el acoso es consecuencia de su comportamiento inadecuado.
  • Propiciar un ambiente de confianza. Muchas veces el niño no hablará de lo que le ocurre porque piensa que los padres no pueden hacer nada al respecto, pero si existe un ambiente de confianza en casa, es posible que se atrevan a hablar de ello.
  • Indagar sobre sus relaciones. Se ha constatado que los niños con TDAH que tienen amigos cercanos, son menos propensos a ser víctimas que los que no tienen amigos íntimos. Por ello los padres deben interesarse en las relaciones del niño, preguntándole por cómo son sus compañeros, los que se muestran amistosos y –los que no lo son. Su hijo puede que no sea consciente que está en el punto de mira de otros niños.

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  • Pregunte a sus maestros, si sus dificultades para relacionarse tienen que ver. A veces una frase inapropiada o impulsiva en clase puede atraer la atención de un matón. Y una respuesta impulsiva del estudiante con TDAH, a la provocación de un matón, puede agravar la situación.
  • Ponga el acoso en conocimiento del colegio. La intimidación es grave y puede tener consecuencias duraderas. Si sospecha que su hijo está siendo intimidado en la escuela, hable con su hijo de inmediato sobre la situación. Si su hijo se resiste a hablar de ello, que es lo más común, hable con el maestro, orientador escolar, o el director del colegio para abordar y corregir el problema. Si la situación no se soluciona o si piensa que su hijo está en peligro de ser objeto de una agresión física, póngase en contacto con la policía. También puede plantearse la posibilidad de ofrecerle ayuda psicológica para superar esta situación.
  • Hágale entender las situaciones que lo convierten en víctima. Es útil para el niño TDAH que le hagamos entender qué situaciones, reacciones o respuestas lo convierten en blanco de los matones. El TDAH puede inhibir su comprensión de las señales sociales, por lo que es muy probable que ni siquiera se dé cuenta de que sus compañeros encuentran sus acciones molestas o inapropiadas. Sin excusar el comportamiento del acosador, identifique algunas de las acciones de su hijo -que habla demasiado, hace el payaso en momentos inoportunos, hace comentarios fuera de lugar- que podrían llamar la atención negativa, y ofrézcale alternativas para corregir estos comportamientos.
  • Trabaje un comportamiento social apropiado. Practique el comportamiento social adecuado en casa para que su hijo pueda seguir un buen ejemplo. Muéstrele qué conductas son apropiadas y por qué. Por ejemplo, explíquele por qué es de mala educación interrumpir conversaciones, pero usando siempre expresiones positivas “Espera tu turno” en lugar de “No interrumpas”. Dígaselo cuando se produzcan situaciones concretas en las que usted muestre a su hijo las señales sociales adecuadas, de modo que sea testigo de primera mano y aprenda de la experiencia.
  • Apoyo del Comportamiento Positivo en la Escuela. Es probable que, la clase de su hijo tenga una lista de reglas que rigen el comportamiento. Sepa cuáles son esas reglas y refuércelas en casa. La comunicación con el maestro es muy necesaria, para que usted pueda recompensar a su hijo en casa por su buen comportamiento en la escuela.

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  • Práctica a identificar las emociones. Los niños con TDAH tienen problemas para identificar lo que otros esperan de ellos y saber cómo actuar en situaciones sociales. Trate de jugar con su hijo a distinguir las emociones. Por ejemplo, en un parque o lugar público juegue a mirar las caras de la gente y pídale que identifique las emociones que ve. También puede simular situaciones hipotéticas de conflicto para que busque formas de solucionar un problema.
  • Proporcione oportunidades de hacer amigos. Organice reuniones de juego y de a su hijo la oportunidad de interactuar con otros niños. Conviértase en un ingeniero social para su hijo. No lo mantenga en casa sólo porque tiene problemas para comportarse adecuadamente o porque tiene miedo de la intimidación. Si su hijo es mayor, anímele a participar en un deporte de equipo o a que se apunte a alguna actividad de la escuela donde puede conocer a otros niños e ir adquiriendo experiencia en las relaciones.
  • Alertar al colegio. Si su hijo está siendo intimidado en la escuela, avise al profesor y director de la escuela. Solicite que su hijo no sea interrogado en presencia del agresor, ya que esto puede ser intimidante. Pídale al director que hable con los padres del niño en cuestión, hágale saber que su intención es solucionar el problema, y que lo hace porque a usted le gustaría que la avisaran si fuese su hijo el responsable. Los padres de los agresores están en la mejor posición para detener el comportamiento de intimidación, pero hay que abordarlos con mucho tacto para que se sumen a la solución del problema.
  • Comportamiento de los agresores. Explique a su hijo cómo se comportan los matones. Para que reconozca las situaciones que debería evitar.
  • Refuerce la confianza de su hijo. La primera línea de defensa contra un matón es la confianza en sí mismo. Enséñele algunas respuestas inteligentes con las que pueda desmontar las intenciones del agresor.
  • No diga o enseñe a su hijo a defenderse. La lucha es la peor defensa. En la mayoría de los casos, los niños víctimas son más débiles y más pequeños que los agresores por lo tanto sus temores de perder la pelea es real. Además, no todos los acosos se realizan por medio de agresión física.
  • No espere que los niños lo solucionen por su cuenta. La intimidación no es un problema de niños. Los agresores difícilmente darán marcha atrás ya que deben mantener su reputación frente a los demás niños y las víctimas normalmente no están en condiciones de alterar la dinámica de la intimidación por sí mismos.
  • Hable con los demás padres: es posible que se estén produciendo más casos como el suyo.
  • Escalar su demanda a instancias superiores. Todos los niños tienen derecho a una escuela segura, y los padres deben agotar todas las instancias posibles para conseguir que esta premisa se cumpla. Aunque ello pase a veces por cambiar al niño a otra escuela. Ya que el niño en el nuevo centro tendrá otra oportunidad de comenzar de nuevo.

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LO QUE EL MAESTRO PUEDE HACER FRENTE AL ACOSO

Aunque no existen soluciones fáciles, la investigación sobre la intimidación ha demostrado que los educadores están en una posición fuerte para ayudar a los padres, y una postura asertiva puede marcar la diferencia. He aquí algunas formas en las que los maestros, con el apoyo de madres y padres, pueden ayudar a los niños y adolescentes con TDAH que son acosadores o víctimas:

  • Supervisar las relaciones con los compañeros. Ya que los niños y adolescentes con TDAH están en riesgo de ser víctimas o agresores, es importante observar cómo interactúan con otros niños. La comunicación entre padres y maestros es especialmente importante en la detección de los factores que pueden desencadenar una situación de acoso.
  • Poner en práctica las estrategias Anti-Acoso. Modelando un comportamiento respetuoso, el desarrollo y la aplicación de un código de conducta, animando a los niños a denunciar las agresiones, y alabar a los niños con comportamientos cooperativos y respetuosos con los demás, esto con el tiempo puede reducir la incidencia de las burlas, la agresión y la exclusión en el aula y patio de la escuela.
  • Siempre intervenir. Los maestros tienen un papel crucial que desempeñar en la socialización de los niños. Cuando los adultos no intervienen en estos conflictos les están enviando el mensaje, “la agresión es una forma válida de resolver problemas”.
  • Pare al acosador en el acto. Cuando los maestros responden rápida y consistentemente contra el acoso escolar envían el mensaje de que esa conducta no es aceptable.

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  • Intervenir a nivel del grupo. Todos los niños deben saber que la intimidación NO está bien. Haciendo hincapié en que: “Este no es un comportamiento aceptable. No se puede hacer esto aquí”.
  • Enseñarles a solucionar conflictos mediante un Programa de mediación. Cuando los niños con TDAH aprenden estrategias para la resolución de conflictos con éxito al ser entrenados como mediadores de conflictos, a menudo son capaces de aplicarlos a sus propios conflictos. Las escuelas con un gran número de mediadores de conflictos tienen niveles más bajos de agresión en el patio que otras escuelas.
  • Identificar los comportamientos que provocan victimización. Vigile a los niños con TDAH cuidadosamente para averiguar qué comportamientos parecen perturbar o molestar a sus compañeros. Utilice el modelado, la enseñanza explícita y de rol para ayudarles a identificar sus propios problemas sociales, el desarrollo de sus habilidades sociales, generaran conductas alternativas positivas, enséñele a predecir las consecuencias de sus acciones, y planificar los pasos para llegar a sus metas. A través de preguntas, ayúdele a entender diferentes puntos de vista, y coordinar sus necesidades con las de los demás. Incluya a los niños sin TDAH en la formación para proporcionarles modelos de sus iguales a seguir.
  • Encuentre aliados en el patio. Los amigos de los niños con TDAH suelen ser personas con intereses similares y personalidades compatibles. Colóquelos juntos en clase para que realicen el trabajo en grupo. Hágales saber que usted está disponible cuando les molesten, escúchelos, demuéstrele que le importa, y ayúdele con la resolución de problemas. Sus esfuerzos para prevenir la intimidación darán sus frutos.
  • Trabaje las Habilidades Sociales. Las amistades pueden ayudar a aliviar el estrés y mejorar su autoestima. Sin embargo, los niños con TDAH a menudo se aíslan por su comportamiento, y pierden los beneficios de la amistad, teniendo menos oportunidades para practicar habilidades sociales.

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  • La empatía ayuda. Hacer entender a todos los niños la angustia que experimenta la víctima, ayudará en la disminución del acoso.
  • Trabajar juntos para resolver la situación y proteger al niño intimidado. El niño, los padres y la escuela pueden aportar información muy valiosa: Pregunten al niño qué se puede hacer para que se sienta seguro. Recuerde que los cambios en la rutina deben ser minimizados. Él no tiene la culpa y no debe ser señalado. Por ejemplo, considere la organización de los asientos del aula o del autobús para todos.
  • Sea persistente. La intimidación puede no terminar de un día para otro. Comprométase a hacer que se detenga y ofrezca apoyo al niño acosado.
  • Asegúrese de que el niño agresor sabe el daño que su comportamiento provoca. Los jóvenes que intimidan deben aprender que su comportamiento es equivocado y que hace mucho daño a otros niños.

EVITE ESTOS ERRORES COMUNES:

  • No ignore el problema. No piense que los niños podrán solucionarlo solos.
  • No trate de resolver el conflicto de inmediato.
  • No obligue a otros niños a decir públicamente lo que vieron.
  • No pregunte sobre lo ocurrido a la víctima frente al agresor.
  • No hable con los niños que participaron juntos, hágalo por separado.
  • No haga que los niños implicados se disculpen y hagan las paces sobre la marcha.
  • Nunca le diga al niño que ignore la intimidación.
  • No culpe al niño para ser intimidado. Incluso si él o ella provocó la intimidación, nadie merece ser intimidado.
  • No le diga al niño que se defienda. Podría resultar herido, suspendido o expulsado.
  • Los padres deben resistir la tentación de ponerse en contacto con los otros padres involucrados. Puede empeorar las cosas. Representantes de la escuela u otros funcionarios pueden actuar como mediadores entre los padres.

Evite estrategias que no funcionan o tienen consecuencias negativas

  • Tolerancia cero o “tres faltas y estás fuera”, esto no funciona. Suspender o expulsar a los estudiantes que intimidan no reduce el comportamiento de intimidación. Es más, cuando regresan a la escuela, pueden estar enfadados o frustrados por su expulsión y pagarlo con sus compañeros.
  • Las técnicas de resolución de conflictos y mediación entre iguales no funcionan para la intimidación. La intimidación no es un conflicto entre personas del mismo poder que comparten la misma culpa.
  • Apelar a la influencia del grupo, no funciona. Los miembros del grupo tienden a reforzar el comportamiento de intimidación.

 


Referencias:

ADDitude

education

healthline


El TDAH en Secundaria

TDAH

La Secundaria es dura cuando tienes Trastorno por Déficit de Atención con/sin Hiperactividad, pero podemos hacer que sea más fácil …

La educación secundaria puede ser difícil sobre todo para los chicos con TDAH. Piense lo que supondría para usted las siguientes situaciones:

  • ¿Qué pasa si usted tenía 6 o 7 puestos de trabajo a tiempo parcial diferentes, y cada uno de sus jefes le manda trabajo para casa sin saber o tener en cuenta la cantidad de trabajo que los otros jefes ya le habían encargado?
  • ¿Y si esos seis o siete trabajos diferentes fueran difíciles? ¿Qué pasaría si cada uno de ellos requiere un montón de lectura, escritura, y memorización? ¿Y si la mayoría de ellos no son de su interés?
  • ¿Qué pasa si usted tuvo que empezar a trabajar muy temprano, y tuvo que trabajar horas extras casi todas las noches, por lo que en realidad nunca duerme suficiente?
  • ¿Y si todos estos trabajos a tiempo parcial requieren que permanezca sentado en un escritorio y escuchar conferencias o realizar trámites?
  • Además deberá tomar notas y recordar lo que dijo cada jefe cada día y mantenerse al día con sus asignaciones de trabajo de horas extras de cada jefe de todos los días?
  • ¿Y si no hubiera descansos reales durante el día y que nada más terminar un trabajo entrase en el siguiente?
  • ¿Qué pasa si usted nunca ha tenido su propio escritorio y tiene que transportar todos los documentos y materiales que necesita para su trabajo de un lugar a otro durante todo el día?
  • ¿Qué pasa si sus jefes se enfadan si no trae el trabajo asignado como horas extras o si lo ha hecho pero se ha olvidado traerlo?
  • ¿Qué pasa si su lugar de trabajo es ruidoso y molesto?
  • ¿Qué pasa si su único descanso durante la jornada laboral es un descanso de media hora para el almuerzo?
  • ¿Qué pasa si usted no puede elegir los trabajos que le interesan o trabajos en los que usted es bueno?
  • ¿Y si tuviera que hacer esto durante cuatro años?

¡Piense lo difícil que sería! ¿Solicitaría esos puestos de trabajo? ¿Cuánto tiempo cree que hubiera pasado en una situación de trabajo así? Bueno, esto se llama escuela secundaria.

Hay factores que pueden hacer más fácil la Escuela Secundaria para adolescentes con Trastorno por Déficit de Atención con/sin Hiperactividad:

Encuentra profesores implicados en su actividad docente:

  • Que se emocionan con su asignatura y trabajan de forma creativa para despertar el entusiasmo de sus alumnos.
  • Que son flexibles y tratan de trabajar con el alumno en lugar de seguir rígidamente “las reglas”.
  • Que anima en lugar de darle una charla cuando el chico/a está teniendo dificultades.
  • Que entiende y sabe que el TDAH puede causar falta de memoria, incluso cuando el alumno intenta realmente recordar.
  • Que es organizado y el alumno tiene claro lo que es importante para superar su asignatura.
  • Qué es divertido e interesante, y parece disfrutar en cada clase.

Trate de mantenerse alejado de los profesores “tóxicos”

  • No “creen en” el TDAH, y se niegan a ayudarle con los problemas relacionados con el trastorno.
  • Muestran poco interés hacia su/sus estudiantes.
  • Son rígidos e inflexibles.
  • Son aburridos o nada creativos.
  • Son desorganizados.
  • No se molestan en darle ninguna ayuda individualizada.
  • Motivan a sus alumnos a través de la vergüenza y de la crítica en lugar del elogio y aliento.

Por desgracia, el que nuestros jóvenes con Trastorno por Déficit de Atención con/sin Hiperactividad pasen por esta etapa de su formación de una forma enriquecedora, o que sea para ellos y sus familias una verdadera tortura, en gran medida depende del tipo de profesor que tengan cada año. De ahí que los niños con TDAH sean trasladados de un centro a otro, siendo la única salida que tienen las familias cuando la situación en torno a su hijo/a unas veces, por sus problemas conductuales, y otras, por la pasividad de las instituciones a la hora de tomar medidas para integran a estos chicos.

TDAH

Pero es nuestra obligación seguir dando la voz de alarma, para que entre todos consigamos que estas situaciones vayan en detrimento. Es muy importante la labor de los padres difundiendo, abogando y luchando para que se reconozcan las dificultades que tienen nuestros niños en la escuela, y se les ayude en consecuencia.

Podríamos pensar que la labor de difundir y de establecer criterios de aprendizaje adaptados a los niños con TDAH deberían ser llevados a cabo por las instituciones, pero como la historia ha demostrado a lo largo de los años, si los interesados no se convierten en espinas, que a través de la insistencia molesten hasta tal punto, que consigan que poco a poco empiece a moverse la pesada maquinaria de la burocracia, ¿Quién lo hará, si no….?, ¿nuestros políticos…?, ¿nuestros docentes…?.

Es paradójico que, a pesar de que los niños con TDAH tengan reconocidos la falta de habilidades ejecutivas necesarias para alcanzar, en muchas ocasiones, los niveles académicos de cada curso, los padres se enfrenten muchas veces con la negativa a realizar las adaptaciones que el niño con TDAH necesita para superar esa barrera. Estas adaptaciones consisten en adecuar el currículum de un nivel educativo, para hacer que determinados objetivos sean más accesibles al alumno. Consiste en planificar la metodología, contenidos y la evaluación a las características del alumno. Atendiendo a las necesidades individuales del alumno encontraremos diferentes niveles de adaptación curricular.

En las adaptaciones curriculares no significativas se modifican elementos no básicos del currículo. Son las adaptaciones que se realizan en:

  • La metodología.
  • La organización.
  • El ambiente.

También puede modificar ligeramente los contenidos, pero sin existir un desfase curricular de más de dos cursos.

Las adaptaciones curriculares significativas suponen la priorización, modificación o eliminación de contenidos, objetivos nucleares del currículum y los criterios de evaluación. Se realizan desde la programación y es el resultado a una evaluación psicopedagógica, afectando a los elementos prescriptivos del currículo:

  • Los objetivos.
  • Los contenidos.
  • Los criterios de evaluación.

A continuación vamos a ver una serie de adaptaciones no significativas posibles para los niños con TDAH.

  • Comprenderle y ayudarle, tener una relación positiva entre el alumno y el profesor.
  • Hacerle participar en clase.
  • Mostrar interés cuando está trabajando en su mesa. Acercarse a su mesa habitualmente.
  • Preguntarles, que salgan a la pizarra, para mantenerlo más atento.
  • Fragmentar la tarea si es muy larga en porciones más pequeñas.
  • Mirarlo con regularidad, tocarle la espalda, son estrategias para mantenerlo atento
  • Anticipar y prevenir situaciones que puedan presentar problemas.
  • Darles más tiempo en los exámenes y corregirlos atendiendo a sus dificultades y si es necesario hacerlos orales. Su falta de organización, su caligrafía, su dificultad para secuenciar pueden hacer de los exámenes escritos un verdadero galimatías.
  • Los deberes y tareas para casa debe copiarlos de forma clara e inequívoca, si podemos darle fotocopias mejor, al igual que los exámenes.
  • Las definiciones que tenga que aprender deberemos asegurarnos que las tiene copiadas en su cuaderno.
  • Reunirse de forma regular con el alumno, para hablarle de su progreso y motivarlo para continuar así, o para que mejore donde deba hacerlo.
  • Sentarlo cerca del profesor y lejos de las distracciones.
  • Elegir un delegado de los deberes, que se encargue de anotar fechas importantes (exámenes, entrega de trabajos, etc.).

Lo más curioso es que generalmente, los niños con Trastorno por Déficit de Atención con/sin Hiperactividad solo requieren adaptaciones curriculares no significativas. Por lo que el profesorado tampoco tiene que cambiar su metodología de trabajo, como muchos suelen creer, sino ser un poco más flexibles en ciertos aspectos.


Referencias:

addvance

fundacion cadah


Motivar a chicos/as con TDAH

Uno de los factores que pueden tener un impacto sustancial en el rendimiento académico de un niño y su grado de motivación es el trastorno de déficit de atención (TDA). Este trastorno afecta a la capacidad del niño para concentrarse y controlar su comportamiento, lo que afecta a su rendimiento en el aula.

El niño con TDAH necesita estimulación en el mismo grado que usted requiere oxígeno. Él simplemente no puede funcionar sin estimulación. Por ello es de vital importancia conseguir atraer su atención y motivarle.

Visto desde esta perspectiva, es fácil ver el impacto que tendría sobre el progreso académico de un niño con déficit de atención la motivación para tener éxito. Debido a que las habilidades que le faltan son las que necesita para progresar en la escuela, comienza a desarrollar asociaciones negativas con respecto al proceso de aprendizaje. Es culpado continuamente, reprendido, y censurado por un comportamiento que está más allá de su control. Esta frustración se agrava por el hecho de que los niños son a menudo muy brillantes, y son muy conscientes de la discrepancia entre su potencial y sus logros.

La investigación indica que casi el 10% de los niños en edad escolar luchan contra el TDAH. La mayoría de estos estudiantes también tienen algún tipo de problema de aprendizaje, por lo que su incapacidad para quedarse quieto en clase junto con su dificultad para adquirir los contenidos del plan de estudios complican mucho su situación. Cuando se consideran estos factores, el vínculo entre los problemas de TDAH y de motivación es fácil de entender.

niño tdah estudiando

Nuestro conocimiento del TDAH se ha ampliado significativamente en los últimos años. En la década de 1980, el trastorno se asoció con tres síntomas básicos: hiperactividad, distracción e impulsividad. La investigación actual demuestra claramente que estos tres síntomas representan la punta del iceberg y que existen numerosos síntomas y rasgos que afectan en gran medida al desempeño académico y social del niño afectado. El éxito en la escuela requiere que los niños presten atención a las tareas y expectativas asignadas. Los niños con TDAH tienen dificultades importantes para mantener la concentración, sobre todo, en tareas prolongadas repetitivas y rutinarias que no son particularmente novedosas, entretenidas o estimulantes.

El éxito en las situaciones sociales requiere que los niños sean capaces de realizar tres tareas básicas: escuchar, seguir instrucciones y esperar su turno. Si un niño es capaz de realizar estos procedimientos simples, es probable que disfrute de éxito social. Sin embargo, para el niño con TDAH, “simple” no siempre es “fácil”.

La clave para motivar al niño con problemas de atención pasa por modificar y ajustar el ambiente de aprendizaje. A menudo, los profesores invierten mucho tiempo y esfuerzo en su intento de cambiar al niño. Su tiempo y esfuerzo debería ir encaminado a cambiar las metodologías, prácticas y procedimientos que está utilizando con el niño.

Si se tiene en cuenta las capacidades y habilidades que un niño necesita para tener éxito en el aula y, a continuación, se consideran los déficits y debilidades inherentes a TDAH, usted reconocerá que existe un desajuste significativo. Las expectativas de las aulas están en conflicto directo con las limitaciones del niño.

Considere lo siguiente:

EXPECTATIVAS AULA SÍNTOMAS QUE INTERFIEREN
“Contestar cuando se le pregunte”.
“No interrumpir.”
“Esperar su turno.”
“Leer las instrucciones cuidadosamente.”
 Impulsividad
“Permanecer sentado.”
“No jugar con el lápiz.”
“Estar tranquilo.”
 Hiperactividad
“Mantener el escritorio y mochila ordenados.”
“Presentar los deberes.”
“¿Dónde está el bolígrafo / lápiz / regla / gafas?”
 Problemas de organización
“Si no le sale bien lo deja!”
“Si al principio no tiene éxito …”
“Ser paciente.”
Bajo nivel de frustración
“Establecer los pasos a seguir”
“¿Cómo resolver este problema?”
“¿Cuál es su solución?”
Dificultad con la secuenciación, priorizar, analizar, sintetizar
“No olvides …”
“Recuerde siempre …”
“Memoriza esto.”
“La fecha de vencimiento era …”
 Déficit de memoria
“Errores por descuido.”
“Escuchar con atención.”
“Prestar atención.”
“Sigue la idea principal.”
“Deberías haber terminado a estas alturas.”
Inatención
“Eres capaz de hacerlo cuando quieres.”
“Un gran comienzo, pero luego te has venido abajo.”
“Inaceptable escritura.”
Incapacidad para sostener el esfuerzo

Cuando todo lo anterior se considera, se hace evidente que el niño con TDAH y el aula tradicional representan básicamente un desajuste. Para que el niño con TDAH pueda tener éxito y, por tanto, esté motivado, el profesor debe hacer ajustes en sus metodologías, procedimientos y expectativas. Básicamente, si el niño no puede aprender en la forma en que enseñamos, debemos enseñar en la forma en que aprende.

alumnos

Para el niño con TDAH, su rendimiento y su motivación se ven influidas por tres factores principales: su grado de interés en la actividad, la dificultad de la actividad, y la duración de la tarea. Él tendrá dificultad con las tareas que requieren la organización, la planificación, la inhibición, el autocontrol, y el esfuerzo sostenido.

En la medida de lo posible, el plan de estudios debe ser estimulante y relevante para que el aprendizaje sea significativo para el niño. Es extraordinariamente difícil para un niño con TDAH seguir participando en un currículo que no es interesante o desafiante. Estos niños viven en gran medida en el presente. Por lo tanto, las metas y recompensas (por ejemplo, los títulos y las calificaciones) a largo plazo son a menudo motivadores ineficaces.

Dr. Edward Hallowell, psicólogo y autor de “Driven to Distraction”. Explica la importancia que tiene para los niños con THAH el presente, en el mundo de estos niños, hay básicamente dos marcos de tiempo, ahora y no ahora. Esto ocasiona muchas situaciones de frustración para ellos mismos, sus profesores y sus padres.

Por otro lado, el niño con TDAH responderá más positivamente a un plan de estudios que le permita alternativas y opciones. También será más probable que participen activamente en las tareas cuando hay un grado de creatividad y novedad (por ejemplo, la presentación de una clase de historia usando un juego o un audiovisual). A fin de mantener la motivación de este niño, el maestro debe tener en cuenta al mismo tiempo lo que se enseña y cómo se enseña. Es poco probable que mantenga la concentración o la motivación del niño por un período prolongado solamente se conseguirá si el contenido es estimulante; la presentación debe ser creativa, colorida, multimodal, y agradable. Además está demostrado que estas modificaciones en la metodología obtienen mejores resultados en todos los niños, por lo que no se trata de adaptar la escuela al niño TDA-H, sino de cambiar los modelo de enseñanza por otros que son más acordes a la forma de aprender de los niños de hoy.

ENTRE LAS ESTRATEGIAS ESPECÍFICAS DE ENSEÑANZA QUE PUEDAN FOMENTAR LA MOTIVACIÓN DEL NIÑO SON:

alumnos aula

  • Dé instrucciones simples.
  • Ofrecer al niño refuerzo positivo, la alabanza y aliento.
  • Enseñe a tomar notas, esquematización, y otras técnicas de estudio útiles.
  • Asigne al niño un asiento muy cerca del maestro, pero lejos de las áreas de paso.
  • Delinear claramente reglas, límites y expectativas.
  • Evite sobrecargar al niño con información, datos o instrucciones que no es capaz de procesar.
  • Permita descansos ocasionales para permitir que el niño se relaje y recupere la energía.
  • Instituir un “compañero de estudio” o sistema de “buen vecino”, en el que un compañero de clase puede ayudar al niño con la organización y preparación.
  • Utilizar una señal privada que puede enviar al niño si su comportamiento o atención empieza a deteriorarse.
  • Divida las tareas grandes y complejas en segmentos pequeños y manejables.
  • Exigir que el niño mantenga una agenda y ayúdele en esa tarea.
  • Ayude al niño a empezar una tarea y luego anímelo a completarla de forma independiente.
  • Comunicación permanente entre el hogar y la escuela.
  • Asegúrese de que usted tiene la atención del niño antes de darle una instrucción. Esto se puede hacer llamándolo por su nombre o usando una señal con la mano.
  • Nunca de un buen comportamiento por sentado. Alabe y refuerce al niño por no interrumpir, por trabajar con paciencia, por permanecer en su asiento, por mantener la concentración, por cooperar.
  • Recuerde que los comportamientos hiperactivos durante el trabajo sentado (por ejemplo, los dedos que teclean, se retuerce en el asiento, inquietud) son en realidad una liberación para la hiperactividad del niño. A menos que los movimientos sean una distracción o perjudiciales para otros, ignorarlos.
  • No enfatizar la calidad y cantidad de forma simultánea. Misiones complejas largas son excesivamente difícil para el niño con problemas de atención.
  • Recuerde que en el niño con TDAH el estrés, la presión y la fatiga pueden iniciar y aumentar estos sentimientos de frustración. Sea consciente de la tendencia del niño a sentirse frustrados, y tome medidas preventivas para evitar o disminuir las situaciones que produzcan ansiedad.
  • Dar al niño varios segundos (por ejemplo, de diez a quince) para responder a las preguntas verbales. Siempre que sea posible, complementar preguntas verbales con la información visual.
  • Use métodos alternativos de evaluación, tales como exámenes orales o pruebas de demostración. Pruebas y evaluaciones escritas presentarán especial dificultad para los niños con problemas de atención y debilidades de organización.
  • Programe sus tareas y actividades más difíciles y desafiantes a primera hora de la mañana cuando el niño esté menos cansado.
  • Siga actividades difíciles con las actividades más interesantes o gratificantes. (“José, cuando termines la hoja de trabajo de matemáticas, puedes alimentar a la tortuga.”)
  • Evite juicios sobre su impulsividad, recuerde que estos comportamientos se producen por causas ajenas a la elección del niño. No culpe a la víctima.
  • Proporcione al niño con TDAH oportunidades para mostrar el pensamiento divergente, creativo e imaginativo y de recibir el reconocimiento de su originalidad.
  • Anime al niño a centrar su atención en la tarea en cuestión, y refuerce el comportamiento apropiado cuando se produzca. Estos estudiantes tienen mucha dificultad para trabajar de forma independiente y tienen tendencia a posponer las cosas y perder el tiempo. Estos comportamientos pueden ser perjudiciales para la clase y frustrantes para el profesor.

Los maestros y los padres deben ver el trastorno por déficit de atención como un trastorno generalizado y complejo que afecta a casi todas las actividades e interacciones del niño. La impulsividad del niño puede hacerle tomar decisiones que pongan en peligro su seguridad; su distracción hace que sea extremadamente difícil para él entender y seguir instrucciones; sus dificultades de memoria hacen que el aprendizaje memorístico resulte problemático; sus problemas de procesamiento ejecutivo (capacidad para planificar y priorizar) presentan grandes desafíos cuando se trata de planificar las actividades diarias simples; sus deficiencias organizativas le causan enormes problemas con los deberes, tareas del hogar, y los proyectos a largo plazo.

Los maestros y los padres deben recordar las dos palabras más importantes cuando se trata de estos niños: “apoyo” y “desafío“. El adulto debe desafiar continuamente al niño con actividades destinadas a mejorar su comportamiento y su aprendizaje, a la vez que le proporciona el apoyo que necesita para cumplir con estos objetivos. Apoyo sin desafío carece de sentido y desafío sin apoyo es igualmente ineficaz.


Referencias:

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TDA-H: Pautas Educativas para el aula

Categoría:Pautas para el aula

El TDA-H es un trastorno de corte neurológico que se caracteriza fundamentalmente por tres síntomas principales:

  • Inatención
  • Impulsividad
  • Hiperactividad

Estos tres síntomas pueden darse por separado o en combinación entre ellos, por lo que podemos encontrar TDA subtipo inatento, subtipo impulsivo-hiperactivo o subtipo combinado (una mezcla de los dos anteriores). Así mismo, es frecuente que el TDA-H se presente junto con otros trastornos comórbidos, muchos de ellos relacionados con el ámbito académico.

Además, hay una serie de sintomatología que acompaña al trastorno en sí mismo como son:

  • Escasa motivación por las tareas escolares o que requieran algún esfuerzo intelectual.
  • Baja tolerancia a la frustración.
  • Sensación de ineptitud social.
  • Baja autoestima.
  • Escasas habilidades para la resolución de problemas sociales.
  • Problemas de conducta perturbadora…

Con este marco de referencia, no es extraño ver cómo un/a chico/a llega a la adolescencia con una autopercepción de inutilidad y una actitud derrotista “porque al final por mucho que me esfuerce, nunca sale nada bien”. Esto hace que poco a poco se vayan desmotivando, sobre todo, ante las actividades académicas que tanto trabajo les cuesta llevar a cabo.

Las dificultades, como digo, no sólo vienen por la falta de atención en clase, sino que también son debidas a la falta de motivación y a la percepción negativa que tienen de sí mismos/as, además de las dificultades reales que tienen para estudiar o para mantener una actividad intelectual sostenida.

Por eso me gustaría comentar en estas líneas algunos “truquillos” que pueden ayudarle a usted (si es un/a profesor/a) y al resto del profesorado a conseguir que el/la chico/a tenga una mejor ejecución escolar.

A continuación le comento algunas pautas útiles para el aula:

 USO DE LA AGENDA

El uso de la agenda se convierte en la mejor herramienta del/la alumno/a con TDA-H. Ésta no sólo será la sustituta de su desastrosa memoria, sino que además será la herramienta de comunicación fundamental entre el profesorado y los padres del/la chico/a.

Por eso es tan importante que estemos pendientes de que el/la chico/a apunte en su agenda diariamente las tareas que van para casa, así como las fechas importantes como son exámenes o entregas de trabajos.

En principio, para que un/a chico/a con TDA-H no se sienta mal ni especial, se pueden hacer avisos colectivos del tipo “chicos y chicas, apuntad todos y todas la siguiente información en la agenda. ¡Es muy importante!”. Escribiremos en la pizarra la información que queremos que apunten y estaremos especialmente pendientes de nuestro/a chico/a despistado/a (que aún con avisos puede no enterarse) para que apunte. Si no apunta, pasaremos por su lado y le recordaremos que no ha apuntado aún la información que hay en la pizarra, por lo que ya a su lado le instaremos a hacerlo.

Si definitivamente no lo apunta, podremos dejarle una nota en la agenda de cara a sus padres, para que sepan la fecha del examen, el trabajo o los deberes que debe hacer, y la actitud del/la niño/a ante el asunto. De esta manera, en casa podrán llevar a cabo una actitud disciplinaria acorde a su comportamiento en el colegio. Como ve, con el simple uso de la agenda se pueden aunar fuerzas.

Por último, y con el fin de que la agenda no se convierta en un objeto odiado por los/as niños/as, ES MUY IMPORTANTE que pongamos una nota positiva bien grande y legible en su agenda los días que tengan una actitud trabajadora y colaborativa, a modo de refuerzo social positivo. Con esto conseguiremos que el/la niño/a no estigmatice la agenda, sino que la vea como un mero medio de comunicación y, en ocasiones, como algo muy bueno para enseñarle a mamá y papá.

TIEMPOS CORTOS

Reloj

Cuando se les manda una tarea que requiere un esfuerzo intelectual sostenido, estos/as chicos/as se rinden pronto porque su atención es extremadamente deficitaria. Es por eso que se hace muy interesante dividirle las actividades en tareas fácilmente abordables. Por ejemplo, si usted manda que hagan en clase cuatro ejercicios, supervisará de lejos la ejecución de su alumno/a y pasará periódicamente por su mesa para apoyarle y observar cómo va. Podría decirle, además, que cuando acabe el primer ejercicio pase por su mesa para corregirlo y acto seguido podrá seguir con el segundo que, una vez acabado, volverá a corregir usted.

Con esto conseguimos convertir una actividad larga en varias actividades cortas, de tal manera que podamos controlar la frustración del/la chico/a. Además se le dará la oportunidad de romper “el tedio del esfuerzo intelectual sostenido” con un paseo hasta su mesa, lo cual le permitirá recuperar su concentración durante los próximos minutos para realizar la siguiente actividad.

Por último, hágale saber su buena conducta. Cuando el/la chico/a se acerque a su mesa, usted podrá reforzarle con elogios e invitarle a hacer la siguiente actividad “tan bien” como esta. De esta manera se sentirá animado/a, porque no están acostumbrados/as a que nadie les diga cosas positivas acerca de su ejecución en cualquier ámbito.

UN PEQUEÑO PREMIO

Premio

Para que los/as chicos/as se motiven, se hace muy interesante darle un pequeño premio dentro de la propia clase si consiguen acabar sus ejercicios bien antes que el resto. Este premio puede ser sentarse un poquito en el ordenador de la clase (si lo hay), hacer un dibujo mientras el resto termina, jugar con un poco de plastilina… Cualquier cosa que sea atractiva para los/as chicos/as de su clase.

Además, podemos ir usando los distintos reforzadores que ya se han comentado, una señal encubierta de aprobación o sacar la tarjeta verde (ver “semáforo”) cuando la ejecución académica sea buena.

 ATENCIÓN ENCUBIERTA

emoticon

Si queremos motivar al/la chico/a para que trabaje en clase, aparte de lo dicho anteriormente, se hace muy positivo que pactemos con él/ella algunos signos encubiertos que le indiquen cómo está siendo su ejecución.

Por ejemplo, podríamos pactar que cuando nos demos cuenta de que está despistado/a, pasaremos por su mesa y daremos un golpecito con el bolígrafo a su lado, de tal manera que sepa inmediatamente que estaba despistado/a y que se tiene que poner a trabajar.

Pero más positivo que eso (y, además, complementario), es pactar un signo que le indique al/la alumno/a que lo está haciendo muy bien. Por ejemplo, “si paso por tu lado y te toco el hombro, significa que lo estás haciendo estupendamente bien y que has de seguir en esa línea”.

Estas son distintas formas de decirle a un/a chico/a de manera encubierta (para que no se sienta especial con respecto al resto de sus compañeros/as) cómo está siendo su ejecución, tanto si ésta es buena, como si se ha despistado sin darse cuenta. En este sentido, la imaginación no tiene límites a la hora de diseñar señales encubiertas.

GUIÓN PARA TRABAJOS

Para los/as más mayores, cuando les mande realizar un trabajo, algo que les ayuda muchísimo es tener un guión por el que guiarse, porque si no lo tienen (y aunque tengan motivación inicial para empezar el trabajo) no sabrán por dónde empezar, se aturullarán y al final no lo empezarán o, en el mejor de los casos, no lo acabarán. No por falta de motivación, sino por falta de organización. Ha de saber que estos/as chicos/as tienen una gran carencia en organización secuencial de actividades.

El TDA-H hace muy difícil las tareas de organización y planificación de “actividades futuras”. Las vías neuronales encargadas de la secuenciación de una actividad no funcionan todo lo bien que deberían (funciones ejecutivas, ubicadas en el Lóbulo Frontal del cerebro, justo por encima de los ojos), por lo que estos/as chicos/as no sabrán hacer secuencia de algo, es decir, no sabrán decir “primero hago esto, cuando acabe sigo con lo otro y concluyo con esto otro”. Es por eso que se frustran tan a menudo y dejan las cosas sin hacer o a mitad de ejecución, cabreados/as más consigo mismos/as que con la tarea, ya que no son estúpidos/as y reconocen las dificultades que tienen (y que no tienen los/as demás).

Por esta razón, un sencillo guión podría ayudarles sobremanera.

EN PRIMERA FILA

Es muy recomendable que un/a niño/a con TDA-H se sitúe en primera fila, cerca de la mesa del/la maestro/a y a ser posible alejado de ventanas o cualquier otro distractor. Si, además, como compañero/a de pupitre se situara un/a chico/a a quien no le cueste trabajo llevar a cabo las tareas, mucho mejor, pues podría servir de ejemplo, motivación y ayuda para el/la otro/a alumno/a.

Por otro lado, usted y el resto del profesorado, podrían prestarle atención de manera mucho más efectiva y contingente a su conducta al situarle en primera fila, cercano a su propia mesa de trabajo.

 CINCO MINUTOS DE RELAJACIÓN

Cuando los/as chicos/as vuelven del recreo, es muy normal que tarden unos minutos en bajar la tremenda activación física y mental que arrastran del patio. Por ello, se hace muy interesante dedicar unos minutos a todo el alumnado para relajarnos un poco al entrar del recreo y antes de comenzar con la cuarta hora de clase. Esta relajación requeriría un poco de música relajante, unos minutos de respiraciones profundas y estiramientos corporales.

Para los/as más pequeños/as se pueden presentar los ejercicios como una dinámica de juego.

COMUNICACIÓN CON LA CASA

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Como se ha indicado anteriormente, se hace muy interesante y necesario llevar un esfuerzo conjunto entre el centro escolar y la casa, de tal manera que en casa sepan diariamente cómo ha sido la ejecución escolar del/a chico/a. Además, en clase también sabrán por qué el/la niño/a no ha traído, por ejemplo, los deberes o el trabajo que había pendiente para entregar hoy y actuar en consecuencia.

Se pretende con esto que los/as chicos/as con TDA-H (y cualquiera en general, ya que sencillamente son conductas típicas de la etapa escolar) no encuentren vacíos informativos entre el profesorado y sus padres, eliminando así la tentación de engañar a unos/as, a otros/as o a ambos/as (esto último es lo más común).

ELOGIOS

Elogio

Los/as niños/as con TDA-H  no están acostumbrados/as a que nadie les diga “lo bien que hacen algo” porque tienen un carácter torpe y deficitario a la hora de ejecutar una acción y seguir instrucciones, por lo que en muy escasas ocasiones se les refuerza por algo que hacen bien.

Sin embargo, sí que están acostumbrados/as a recibir reprimendas constantes justamente por lo comentado. Además, en nuestra sociedad no solemos señalar lo bueno porque “es lo que tiene que ser”, pero sí tendemos a señalar lo malo inmediatamente.

Siendo así, parece que nos cuesta reforzar de manera espontánea el buen comportamiento de alguien. Por lo tanto, lo esperable es que cuando a un/a chico/a TDA-H se le refuerza algo de esta manera (espontáneamente), la sensación de sorpresividad que se produce cree una huella de memoria, además de una sensación muy positiva, que invitará al/la alumno/a a repetir esa conducta en ocasiones futuras. Y es que, como bien sabe, el hecho de reforzar una conducta positiva reiteradamente, aumenta la probabilidad de que ésta se repita.

El refuerzo puede venir de muchas maneras. Desde palabras del tipo “me encanta cómo estás trabajando hoy”, hasta gestos como “pasar por su lado y quedarme cinco o diez segundos mirando con expresión de interés lo que está haciendo”, pasando por comunicación no verbal como guiños o sonrisas dirigidas directamente a su alumno/a.

RESPONSABILIDADES

Es habitual ver a estos/as chicos/as nerviosos/as en sus asientos. Muchas veces no pueden contener movimientos involuntarios como mover las piernas nerviosamente, manipular algo con las manos o, en el peor de los casos, molestando a sus compañeros/as de al lado.

Para evitar esto, es muy recomendable darle responsabilidades fáciles de cumplir, pero que requieran algo de movimiento: Borrar la pizarra, ir a por un paquete de folios o tizas, mandarle a que compruebe que la sala de audiovisuales esté libre (si se requiere de ella)… Son actividades sencillas (ir del punto A al punto B y volver con lo que se le pida), pero que además sacan al/la alumno/a unos minutos de la clase y le permiten darse un paseo tranquilizador por los pasillos.

LLAMAR SU ATENCIÓN DURANTE LAS EXPLICACIONES

Llamar la atención

Cuando usted esté explicando algo en clase, puede fijarse en que a estos/as alumnos/as les cuesta prestar atención durante largo rato (para ellos/as, largo puede significar más de dos minutos de explicación o incluso menos). Para ir captando la atención de este tipo de alumnos, podrían hacerle preguntas fáciles y directas para que él las conteste, pasearse por las mesas para que la voz llegue desde más cerca y el estímulo a atender (usted, por ejemplo) requiera un movimiento de cabeza para seguirle, incluso tocar el hombro de estos/as chicos/as con el mensaje de “¡Eh, estoy aquí, préstame atención!”.

Todo esto y lo que su imaginación le permita, puede ayudar mucho a mantener la atención de los/as alumnos/as más despistados/as durante las explicaciones diarias de clase.

NORMAS PARA CLASE

Una herramienta fundamental para tratar de establecer unas normas de convivencia  en el aula es hacer unas reglas para clase con dos cartulinas, una roja y otra verde. En la roja pondremos QUÉ NO DEBEMOS HACER y en la verde pondremos QUÉ PODEMOS HACER. Luego esas cartulinas se colocarán en un lugar bien visible de la clase y será firmada por todo el alumnado, de tal manera que siempre tengan claras cuáles son las normas. Un ejemplo bien podría ser:

QUÉ PODEMOS HACER QUÉ NO DEBEMOS HACER
  • Ayudarnos unos/as a otros/as.
  • Levantar la mano cuando queramos decir algo.
  • Expresar nuestra opinión.
  • Colaborar con el/la maestro/a.
  • Gritar.
  • Insultar.
  • Pegar.
  • Romper material escolar.

Así mismo, es muy conveniente que estas normas se consensúen con el alumnado, porque así se sentirán implicados/as en la actividad. Sería como elegir sus propias normas, pero, por supuesto, usted sesgará en todo momento los derroteros que tomen dichas normas, porque usted ya sabrá de antemano cuáles son las que quiere que vayan en una cartulina y en la otra.

 SEMÁFORO

Semáforo

Usted y el resto de profesorado podrían valerse de unas tarjetas a modo de semáforo (redondas, de unos 20 centímetros de diámetro) para ir indicando a sus chicos y chicas cómo está siendo su ejecución en clase.

En el momento en que todo vaya genial y tranquilo, entonces sacaremos la TARJETA VERDE a modo de refuerzo; si la cosa va regular podremos dar un aviso con la TARJETA AMARILLA; y si la cosa va muy mal o alguien se está saltando deliberadamente alguna de esas normas que hemos puesto (es decir, ha caído en alguna de las conductas recogidas en la cartulina roja), entonces se le sacará la tarjeta roja y se impondrá un castigo (no especialmente severo) o se le reprenderá contundentemente.

Lo más interesante de esta actividad es que se puede usar indistinta y simultáneamente, tanto individual como colectivamente.

 TIEMPO FUERA

Tiempo fuera

El tiempo fuera es una técnica antigua y bien conocida por los/as profesionales del gremio de la educación. Antiguamente se le llamaba irse al rincón, y era una manera de retirarle todo el refuerzo o estimulación atractiva a un/a chico/a que se estaba portando mal. Pero esto tenía un componente de vergüenza para el niño o la niña que lo sufría. Hoy en día hemos eliminado ese componente de “vergüenza” y le presentamos al/la alumno/a esta técnica como una manera de relajarse, pensar fríamente y volver al aula cuando esté más tranquilo/a. Esto, hoy, no es un castigo, sino “una oportunidad que te estoy dando para salir de clase y tranquilizarte”.

Para que el tiempo fuera sea efectivo, usted podrá acordar con su alumnado que a partir de ahora, cuando alguien se gane una tarjeta roja por estar muy nervioso/a y no parar de hablar o quedarse quieto/a, entonces tendrá la oportunidad de salir de clase, sentarse en la silla que se habilitará para ello en la puerta del aula y, cuando esté más tranquilo/a podrá entrar.

¡Ojo!, no se trata de premiar a los/as chicos/as haciendo que se vayan del aula porque así se libran de trabajar. Para eso tenemos una solución intermedia: EL PUPITRE DE CONCENTRACIÓN. Si lo que resulta es que el/la chico/a no es capaz de concentrarse para trabajar tranquilo/a, entonces tendrá la opción de irse a dicho pupitre, un lugar alejado de la estimulación de otros/as niños/as, así como de ventanas y puertas, de cara a la pared para facilitar la concentración y al lado de la mesa del/la profesor/a, donde podremos prestarle especial atención y ayuda si la necesitase. Podemos usarlo de la siguiente manera: “Veo que estás muy despistado/a, ve al pupitre de concentración y verás como todo te sale mejor. Además, yo podré ayudarte cada vez que lo necesites”.

pupitre

El tiempo fuera vale sobre todo para aquellas situaciones en las que un/a alumno/a esté demasiado excitado/a y por esta causa se esté portando mal sin atender a las advertencias. En ese caso, se les puede dar un aviso con la tarjeta amarilla y en el caso de que no sea capaz de controlarse, sin mediar palabra (esto es muy importante) sacaremos la tarjeta roja, nos acercaremos hacia él/ella y le sacaremos de clase sin más miramientos, sin hacerle daño pero siendo firmes y autoritarios/as (si no se puede dejar al/la niño/a fuera de clase, se puede pactar con la jefatura de estudios o con el departamento psicopedagógico del centro para que pueda ir allí en caso de tiempo fuera).

MUY IMPORTANTE: Si el/la niño/a pide perdón o dice que no volverá a hacerlo, ya no es el momento de arrepentirse. El momento era con la tarjeta amarilla, pero una vez sacada la roja, habremos de ir hasta el final con ella, mediante el tiempo fuera u otro tipo de castigo.

Si optamos por el tiempo fuera, dejaremos la puerta del aula entreabierta para estar un poquito pendientes, pero sin que el/la alumno/a se de cuenta. Si le prestamos atención en este momento, entonces la estrategia perderá efectividad. Se recomienda dejar al/la niño/a en el tiempo fuera un minuto por año de edad. Así mismo, no es muy recomendable usar esta técnica con chicos/as de secundaria.

SOBRECORRECCIÓN

Corrección

Debido a la impulsividad y a los déficits en habilidades sociales, los/as niños/as con TDA-H pueden llegar a mostrar agresividad (verbal y/o física) para resolver algún conflicto con un/a compañero/a de clase o incluso con personas adulas (aunque esto es menos habitual). Para este tipo de conductas, la sobrecorrección puede ayudarle, ya que se trata de una técnica para enseñar a asumir la responsabilidad de la conducta agresiva.

Si el/la niño/a ha llevado a cabo un comportamiento de este tipo, entonces los pasos a seguir serán:

  1. Lo primero es prestar atención a la persona agredida, no a la agresora. De esta manera transmitimos el mensaje de que nuestra atención no está al servicio de quien hace cosas incorrectas, sino en quien sufre las consecuencias de una mala conducta. Esto es válido cuando se tienen claros los roles del conflicto. En caso contrario, seguir con el paso 2.
  2. Luego, una reprimenda a la persona agresora.
  3. Descripción de la conducta Inadaptada (estás pegando a tu compañero/a).
  4. Manifestación de una regla (sabes que no se puede pegar a la gente).

La comunicación verbal y no verbal mientras se siguen estos pasos ha de ser siempre rígida, fuerte, concreta y vivaz. Téngase en cuenta que el mensaje implícito que queremos transmitir en estos casos es el de AUTORIDAD.

Acto seguido, el/la niño/a debe restituir el daño que ha causado y mejorar el estado original de las cosas. Ejemplo: Por pegar a un compañero, se le puede exigir al niño que acaricie el área lastimada durante treinta segundos y después pida disculpas cinco veces después de cada incidente.

La idea está clara: Consiste en la repetición de una conducta deseable. Además, se puede ayudar al/la niño/a con una ayuda física, amable pero firme, como modelamiento de la conducta positiva.

En conclusión, el TDA-H hace que los chicos y las chicas vayan creciendo con algunas carencias, pero con estas y otras pautas interesantes, las personas de su contexto más inmediato podemos suplir satisfactoriamente dichas carencias: Memorísticas, atencionales, motivacionales, etc.

En cualquier caso, su alumno/a con TDA-H así como su familia, le agradecerán enormemente el esfuerzo que usted pueda hacer por llevar a cabo estas y otras pautas. Sencillamente porque “ayúdame cuando menos lo merezca, porque será cuando más lo necesite…”


Alfonso

Referencias:

Guía práctica para Educadores El alumno con TDAH estrategias deficit de atención manual para padres

Miembro de

FEAADAH

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