¿QUÉ ES LA HIPERACTIVIDAD?

El trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH), se inicia en la infancia y sus síntomas se centran alrededor de tres elementos:

- El déficit de atención. Se manifiesta en la dificultad para completar las tareas, elevado número de errores, frecuentes pérdidas y olvidos tanto de cosas (cartera, abrigo) como de obligaciones (lavarse los dientes, recoger juguetes) parecen no escuchar (no siguen las reglas del juego, no obedecen las órdenes)… lo que puede a veces llevar al error de pensar que son niños/as que se esfuerzan poco.

- La impulsividad. Actuando precipitadamente antes de pensar. Dificultad para esperar su turno en el juego; conductas peligrosas sin medir las consecuencias; peleas y discusiones.

- La hiperactividad: Con movimientos constantes y la dificultad para mantenerse quieto o sentado.

LA DETECCIÓN PRECOZ ES IMPORTANTE PARA EL BUEN DESARROLLO DE LA AUTOESTIMA Y LAS RELACIONES SOCIALES Y EVITAR POSIBLES PROBLEMAS DE CONDUCTA Y DE RENDIMIENTO ESCOLAR.

 

¿QUIÉNES SON LOS NIÑOS HIPERACTIVOS?

Médicos y psicólogos emplean la denominación “Niños con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad” o, más abreviadamente, “Niños Hiperactivos”, para referirse a unos niños que presentan un comportamiento característico, común en muchos aspectos a todos ellos y diferente al de la mayoría de los de su misma edad.

La Hiperactividad NO es una enfermedad entendida en el sentido normal del término: como la tuberculosis, el asma, las alergias, etc… pero si constituye una situación que genera un gran malestar en la familia y en la escuela y conlleva un grave riesgo de fracaso escolar, pérdida de la autoestima, desajustes sociales, y otros.

As características detalladas del TDAH pueden consultarse en diversos libros y en algunas páginas de Internet. No obstante, usted puede considerar la posibilidad de que su hijo, sobrino, nieto, alumno, o usted mismo, pertenezca a este grupo de personas si…

Desde los primeros años de vida (3-4 años) y de manera generalizada, en todo lugar (hogar familiar, casa de otras personas, , en la calle, en la escuela…) y en cualquier época del año, momento del día o día de la semana, se observa como comportamiento habitual y frecuente:

· Cuando está sentado o tumbado, se mueve en exceso.

· Se mueve de manera innecesaria. 

· Habla mucho, casi constantemente.

· Le cuesta permanecer sentado, tranquilamente.

· Sus movimientos son rápidos y buscos.

· Está ocupado en algo; no deja de hacer cosas.

· Se distrae con cualquier ruido, objeto…

· Deja sin terminar las cosas que empieza.

· Presta poca atención a los detalles.

· Hace las cosas de manera diferente a como se le pide.

· Al poco tiempo de estar haciendo algo, lo abandona.

· Toma decisiones muy deprisa, sin pensar.

· Le cuesta mucho esperar, no tiene paciencia.

· Interrumpe a los demás cuando están haciendo algo.

· Los profesores se quejan de lo mismo en al colegio.