El TDAH en Secundaria

El TDAH en Secundaria

TDAH

La Secundaria es dura cuando tienes Trastorno por Déficit de Atención con/sin Hiperactividad, pero podemos hacer que sea más fácil …

La educación secundaria puede ser difícil sobre todo para los chicos con TDAH. Piense lo que supondría para usted las siguientes situaciones:

  • ¿Qué pasa si usted tenía 6 o 7 puestos de trabajo a tiempo parcial diferentes, y cada uno de sus jefes le manda trabajo para casa sin saber o tener en cuenta la cantidad de trabajo que los otros jefes ya le habían encargado?
  • ¿Y si esos seis o siete trabajos diferentes fueran difíciles? ¿Qué pasaría si cada uno de ellos requiere un montón de lectura, escritura, y memorización? ¿Y si la mayoría de ellos no son de su interés?
  • ¿Qué pasa si usted tuvo que empezar a trabajar muy temprano, y tuvo que trabajar horas extras casi todas las noches, por lo que en realidad nunca duerme suficiente?
  • ¿Y si todos estos trabajos a tiempo parcial requieren que permanezca sentado en un escritorio y escuchar conferencias o realizar trámites?
  • Además deberá tomar notas y recordar lo que dijo cada jefe cada día y mantenerse al día con sus asignaciones de trabajo de horas extras de cada jefe de todos los días?
  • ¿Y si no hubiera descansos reales durante el día y que nada más terminar un trabajo entrase en el siguiente?
  • ¿Qué pasa si usted nunca ha tenido su propio escritorio y tiene que transportar todos los documentos y materiales que necesita para su trabajo de un lugar a otro durante todo el día?
  • ¿Qué pasa si sus jefes se enfadan si no trae el trabajo asignado como horas extras o si lo ha hecho pero se ha olvidado traerlo?
  • ¿Qué pasa si su lugar de trabajo es ruidoso y molesto?
  • ¿Qué pasa si su único descanso durante la jornada laboral es un descanso de media hora para el almuerzo?
  • ¿Qué pasa si usted no puede elegir los trabajos que le interesan o trabajos en los que usted es bueno?
  • ¿Y si tuviera que hacer esto durante cuatro años?

¡Piense lo difícil que sería! ¿Solicitaría esos puestos de trabajo? ¿Cuánto tiempo cree que hubiera pasado en una situación de trabajo así? Bueno, esto se llama escuela secundaria.

Hay factores que pueden hacer más fácil la Escuela Secundaria para adolescentes con Trastorno por Déficit de Atención con/sin Hiperactividad:

Encuentra profesores implicados en su actividad docente:

  • Que se emocionan con su asignatura y trabajan de forma creativa para despertar el entusiasmo de sus alumnos.
  • Que son flexibles y tratan de trabajar con el alumno en lugar de seguir rígidamente “las reglas”.
  • Que anima en lugar de darle una charla cuando el chico/a está teniendo dificultades.
  • Que entiende y sabe que el TDAH puede causar falta de memoria, incluso cuando el alumno intenta realmente recordar.
  • Que es organizado y el alumno tiene claro lo que es importante para superar su asignatura.
  • Qué es divertido e interesante, y parece disfrutar en cada clase.

Trate de mantenerse alejado de los profesores “tóxicos”

  • No “creen en” el TDAH, y se niegan a ayudarle con los problemas relacionados con el trastorno.
  • Muestran poco interés hacia su/sus estudiantes.
  • Son rígidos e inflexibles.
  • Son aburridos o nada creativos.
  • Son desorganizados.
  • No se molestan en darle ninguna ayuda individualizada.
  • Motivan a sus alumnos a través de la vergüenza y de la crítica en lugar del elogio y aliento.

Por desgracia, el que nuestros jóvenes con Trastorno por Déficit de Atención con/sin Hiperactividad pasen por esta etapa de su formación de una forma enriquecedora, o que sea para ellos y sus familias una verdadera tortura, en gran medida depende del tipo de profesor que tengan cada año. De ahí que los niños con TDAH sean trasladados de un centro a otro, siendo la única salida que tienen las familias cuando la situación en torno a su hijo/a unas veces, por sus problemas conductuales, y otras, por la pasividad de las instituciones a la hora de tomar medidas para integran a estos chicos.

TDAH

Pero es nuestra obligación seguir dando la voz de alarma, para que entre todos consigamos que estas situaciones vayan en detrimento. Es muy importante la labor de los padres difundiendo, abogando y luchando para que se reconozcan las dificultades que tienen nuestros niños en la escuela, y se les ayude en consecuencia.

Podríamos pensar que la labor de difundir y de establecer criterios de aprendizaje adaptados a los niños con TDAH deberían ser llevados a cabo por las instituciones, pero como la historia ha demostrado a lo largo de los años, si los interesados no se convierten en espinas, que a través de la insistencia molesten hasta tal punto, que consigan que poco a poco empiece a moverse la pesada maquinaria de la burocracia, ¿Quién lo hará, si no….?, ¿nuestros políticos…?, ¿nuestros docentes…?.

Es paradójico que, a pesar de que los niños con TDAH tengan reconocidos la falta de habilidades ejecutivas necesarias para alcanzar, en muchas ocasiones, los niveles académicos de cada curso, los padres se enfrenten muchas veces con la negativa a realizar las adaptaciones que el niño con TDAH necesita para superar esa barrera. Estas adaptaciones consisten en adecuar el currículum de un nivel educativo, para hacer que determinados objetivos sean más accesibles al alumno. Consiste en planificar la metodología, contenidos y la evaluación a las características del alumno. Atendiendo a las necesidades individuales del alumno encontraremos diferentes niveles de adaptación curricular.

En las adaptaciones curriculares no significativas se modifican elementos no básicos del currículo. Son las adaptaciones que se realizan en:

  • La metodología.
  • La organización.
  • El ambiente.

También puede modificar ligeramente los contenidos, pero sin existir un desfase curricular de más de dos cursos.

Las adaptaciones curriculares significativas suponen la priorización, modificación o eliminación de contenidos, objetivos nucleares del currículum y los criterios de evaluación. Se realizan desde la programación y es el resultado a una evaluación psicopedagógica, afectando a los elementos prescriptivos del currículo:

  • Los objetivos.
  • Los contenidos.
  • Los criterios de evaluación.

A continuación vamos a ver una serie de adaptaciones no significativas posibles para los niños con TDAH.

  • Comprenderle y ayudarle, tener una relación positiva entre el alumno y el profesor.
  • Hacerle participar en clase.
  • Mostrar interés cuando está trabajando en su mesa. Acercarse a su mesa habitualmente.
  • Preguntarles, que salgan a la pizarra, para mantenerlo más atento.
  • Fragmentar la tarea si es muy larga en porciones más pequeñas.
  • Mirarlo con regularidad, tocarle la espalda, son estrategias para mantenerlo atento
  • Anticipar y prevenir situaciones que puedan presentar problemas.
  • Darles más tiempo en los exámenes y corregirlos atendiendo a sus dificultades y si es necesario hacerlos orales. Su falta de organización, su caligrafía, su dificultad para secuenciar pueden hacer de los exámenes escritos un verdadero galimatías.
  • Los deberes y tareas para casa debe copiarlos de forma clara e inequívoca, si podemos darle fotocopias mejor, al igual que los exámenes.
  • Las definiciones que tenga que aprender deberemos asegurarnos que las tiene copiadas en su cuaderno.
  • Reunirse de forma regular con el alumno, para hablarle de su progreso y motivarlo para continuar así, o para que mejore donde deba hacerlo.
  • Sentarlo cerca del profesor y lejos de las distracciones.
  • Elegir un delegado de los deberes, que se encargue de anotar fechas importantes (exámenes, entrega de trabajos, etc.).

Lo más curioso es que generalmente, los niños con Trastorno por Déficit de Atención con/sin Hiperactividad solo requieren adaptaciones curriculares no significativas. Por lo que el profesorado tampoco tiene que cambiar su metodología de trabajo, como muchos suelen creer, sino ser un poco más flexibles en ciertos aspectos.


Referencias:

addvance

fundacion cadah


Los Adolescentes con TDAH ¿Tienen Necesidades Especiales?


La mayoría de los niños con TDAH continúan teniendo síntomas a medida que entran en la adolescencia. Algunos de ellos no son diagnosticados con TDAH hasta que llegan a esta etapa, esto es más común entre los niños con síntomas predominantemente de falta de atención porque sus conductas son menos perturbadoras en el hogar o en la escuela. En estos niños, el trastorno se hace más evidente a medida que aumentan las exigencias académicas y la adquisición de responsabilidades. Para todos los adolescentes, estos años son desafiantes. Pero para los adolescentes con TDAH, estos años pueden ser especialmente difícil.

Aunque la hiperactividad tiende a disminuir a medida que el niño crece, los adolescentes que no han desarrollado técnicas de autocontrol se pueden sentir inquietos y tratar de hacer demasiadas cosas a la vez. Pueden elegir las tareas o actividades que tienen un resultado rápido, en lugar de aquellas que requieren más esfuerzo, pero proporcionan, mayores recompensas a medio y largo plazo. Los adolescentes con déficit de atención principalmente tienen problemas con la escuela y otras actividades en las que se espera que sean más autosuficientes.

Los adolescentes también se vuelven más responsables de sus propias decisiones de salud. Cuando un niño con TDAH es pequeño, los padres se hacen responsables de que el niño mantenga su tratamiento. Pero cuando el niño llega a la adolescencia, los padres tienen menos control, y las personas con TDAH pueden tener dificultades para mantener el tratamiento.

Para ayudarlos, los adolescentes con TDAH deben tener reglas claras y fáciles de entender. Ayudan a mantener la atención y a mejorar la organización, por ejemplo, realizando listas tareas y responsabilidades del hogar con espacios para marcar una vez completados.

adolescencia

Los adolescentes con o sin TDAH quieren ser independientes y probar cosas nuevas, y algunas veces van a romper las reglas. Si su hijo adolescente rompe las reglas, su respuesta debe ser lo más tranquila posible. El castigo debe ser utilizado sólo en raras ocasiones. Los adolescentes con TDAH a menudo tienen problemas para controlar su impulsividad y los ánimos pueden estallar. A veces, dejadlos recapacitar un tiempo ayuda a que se calme y nos dé su explicación, hecho que no se producirá si son reprendidos antes de escucharlos.

Si su hijo le pide hora de llegada y/o el uso del coche, escuche la petición, razone sus respuestas, y escuche también su opinión. Las reglas deben ser claras una vez que se establecen, pero la comunicación, la negociación y el compromiso son útiles en el camino. El mantenimiento de los tratamientos, tales como medicamentos y terapia conductual o de la familia, también puede ayudar a la gestión del TDAH de su hijo adolescente.

adolescencia

Las siguientes recomendaciones pueden serle de utilidad:

  • Lea todo lo que pueda sobre la adolescencia y el TDAH, cuanto mejor conozca como funcionan los jóvenes durante esta etapa, mejor podrá minimizar sus efectos. Es muy importante conocer a los amigos e incluso a los padres de los amigos de los hijos.
  • Es necesario que se adelante y hablé con él/ella sobre los cambios que va a experimentar, y que resuelva sus dudas, incluso acudiendo a alguien de confianza si usted desconoce las respuestas. Iniciar esta conversación con preguntas como: ¿Sientes que estás cambiando?, ¿Qué es lo que más te preocupa?, ¿Estás a gusto con tus amigos?, ¿A veces te pones triste sin saber por qué?,…
  • Cuanto antes empiece a hablar abiertamente con ellos sobre estos temas, más fácil será mantener abiertos los canales de comunicación en la adolescencia. Proporcione a su hijo libros que hablen sobre la adolescencia, escritos para chicos, donde encontrarán vivencias de otros adolescentes que están pasando o han pasado por lo mismo.
  • En esta etapa el adolescente reclamará su intimidad y es muy importante que se le respete. Debemos establecer la relación con el adolescente basada en la confianza. Salvo que detecte alguna señal de alarma de que podría tener problemas, en este caso el enfoque sera distinto. Pero si no es así, deberá respetar su intimidad y mantenerse al margen.
  • Si piensa en su propia adolescencia, le será más fácil practicar la empatía, ya que probablemente usted sentía lo mismo. Sienten que el mundo no les entiende ni ellos entienden al mundo. Dígale que es normal que a veces se siente mayor y otras como si todavía fuera un niño.
  • Guarde fuerzas para luchar contra cosas realmente importantes, como el tabaco, las drogas, el alcohol o cambios permanente y difícilmente remediables en su aspecto. Sin embargo, no ponga el grito en el cielo cuando experimente cambiando algo su aspecto. Pregúntele por qué quiere vestirse o tener un aspecto determinado e intente comprender cómo se siente. Es posible que también le interese que le comente cómo lo percibirán los demás.
  • Un adolescente necesita saber que sus padres se preocupan por él y que quieren lo mejor, pero debe fijar expectativas adecuadas y realistas a sus capacidades y así ellos intentarán cumplirlas.
  • La adolescencia suele ser una etapa de experimentación y a veces esa experimentación incluye comportamientos arriesgados. No eluda los temas relaciones con el sexo, las drogas, el alcohol y el tabaco; si habla con su hijo abiertamente sobre estos temas antes de que se exponga a ellos, habrá más posibilidades de que actúe de forma responsable cuando llegue el momento.
  • Deberá mantenerse alerta para detectar e identificar las señales de alarma. Un cambio brusco o duradero en la personalidad o comportamiento de un adolescente puede indicar que existe un problema real que requiere ayuda. Esté pendiente si su hijo presenta una o varias de las siguientes señales de alarma:
    • aumento o pérdida excesiva de peso.
    • problemas de sueño.
    • cambios rápidos y bruscos en su personalidad.
    • cambio repentino de amigos.
    • faltas de clase continuamente.
    • sacar peores notas.
    • bromear sobre el suicidio.
    • indicios de que fuma, bebe alcohol o consume drogas.

En tal caso, el pediatra, un psicólogo o psiquiatra, podrían orientarle para encontrar la ayuda profesional adecuada para él.

  • Es conveniente supervisar lo que aprende su hijo en los medios de comunicación y con quién se comunica a través de Internet. Es razonable restringir el uso del teléfono móvil y del ordenador a partir de determinada hora.
  • Recompense a su hijo por ser una persona de confianza.
  • Fomente que su hijo pase una cantidad de tiempo razonable con la familia.

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Durante la adolescencia, los chicos y chicas necesitan sentirse comprendidos. Haga el esfuerzo y recuerdele una frase de Oscar Wilde:

“Sé tú mismo, los demás ya están cogidos”.

 Referencias:

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