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Cómo Organizar una Tarde de Estudio para un/a Niño/a con TDAH

reloj dentro

Para estructurar la tarde de estudio de un/a niño/a con TDAH, la idea es la siguiente:

Además, le podemos poner tiempos (¿cuánto crees que vas a tardar en acabar estos tres ejercicios de lengua? ¿Diez o quince minutos? Bien, entonces ánimo e intenta hacerlos en ese tiempo, ¡seguro que puedes!). Le animamos a que cumpla su objetivo, supervisamos y le alentamos para el siguiente objetivo (que será otro bloque de ejercicios de la siguiente asignatura acordada previamente). Y así hasta que acabe todos los ejercicios de las asignaturas que tenga para ese día. No proponer objetivos que requieran más de 15 minutos seguidos (tal vez pedirle que haga los próximos 10 ejercicios seguidos sea excesivo si va a necesitar media hora para terminarlos, aunque esto depende de cada niño/a en particular). En este sentido, habrá niños/as que aguanten su atención durante 15 minutos, pero habrá otros/as que a los 5 ya no presten atención, con lo cual es importante conocer este aspecto de vuestro/a hijo/a, para adecuar los objetivos planteados a su tiempo de atención.

Bien, con todo, decir que esto debe de ser flexible según las necesidades de cada día. Habrá días en los que tal vez el/la niño/a tenga suficiente con una hora de estudio porque no haya traído muchos deberes, pero igualmente habrá días en los que en lugar de dos horas tengan que ser tres porque dentro de dos días tiene un examen muy importante, por ejemplo.

En cualquier caso, el objetivo de todo esto es adecuar el tiempo de estudio a las capacidades atencionales de los/as niños/as y operativizar su tiempo para que tenga horas libres. De esta manera, lo esperable es que no pierda el tiempo (o lo pierda menos) porque sabrá que cuanto antes acabe, antes podrá irse a jugar o a disfrutar de su tiempo libre.

Por otro lado, añado también que en su tiempo libre los/as niños/as tengan acceso a lo que quieran: Móvil, ordenador, tele… Siempre con acotaciones horarias y sin sobrepasar un tiempo razonable en el uso de las tecnologías. Pero, teniendo en cuenta esto, no olvidéis que cuando llega su tiempo libre, el/la niño/a lleva gran parte de su día atendiendo a tareas académicas, así es que ahora tiene derecho a distraerse. Es más, no es que tenga derecho, ES QUE TIENE EL DEBER DE HACERLO para poder cargar las pilas de cara al día siguiente.

Os animo a que estructuréis su tarde de esta manera porque los/as niños además de dedicar tiempo diario a estudia, también deben dedicarlo a sonreír.


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