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La pareja en el TDAH adulto

LA NECESARIA Y DIFÍCIL COLABORACIÓN DE LA PAREJA EN EL CONOCIMIENTO Y TRATAMIENTO DEL ADULTO CON TDAH

Los adultos recién diagnosticados de TDAH comienzan el tratamiento, a menudo tomando medicación, y pronto la “niebla” de la distracción, la impulsividad y la inatención comienza a disiparse. Con la nueva claridad, muchos de estos adultos empiezan a reconsiderar sus decisiones: su empleo, su futuro profesional, sus amistades, sus hábitos de salud y, a veces, incluso su relación de pareja.

Muchos de estos adultos sienten, por primera vez en su vida, un fundado optimismo acerca de su capacidad de hacer cambios permanentes; al fin y al cabo, ahora ya tienen las respuestas correctas y las herramientas adecuadas. Sin embargo, conforme van descubriendo con entusiasmo sus nuevas capacidades y su confianza, es inevitable que el “equilibrio de poder” en su pareja empiece a cambiar.

A veces el cónyuge explota cuando llega el diagnóstico. Suele ocurrir cuando ha estado esforzándose durante mucho tiempo para “explicar lo inexplicable” y “manejar lo inmanejable” sobre las manifestaciones de un TDAH no reconocido.

Cuando al fin escucha que los problemas de comportamiento de su pareja, no sólo tenían un nombre, sino también una solución, reacciona como una olla psicológica a presión que se destapa. Vuelve la vista hacia todos los años de frustrantes sesiones de terapia, de adaptaciones inútiles, de que su pareja le acusara de “controlarle demasiado” o de otras muchas cosas. El resentimiento puede multiplicarse si además, de repente ha de ser el apoyo de su pareja con TDAH, sin ningún reconocimiento del daño que se le ha hecho y sin ninguna terapia para su propio trauma. Son situaciones muy comunes.

También es posible que los problemas de conducta de su pareja hubieran estado mucho tiempo ahí, sin detectar, incluso toda su vida; pero estaba demasiado “desconectado” para notarlos, bien de novios o ya casados. Con el tratamiento, en cambio, empezó a percibir esos problemas y la dinámica fue cambiando.

El diagnóstico de TDAH de una persona y su tratamiento puede “equilibrar el terreno de juego” de la relación. En otras palabras, permite a la pareja valorar con más claridad su compatibilidad. Por otra parte, sube el listón y obliga al otro cónyuge a dejar de “escurrir el bulto” sobre sus propios problemas de conducta, en vez de esconderlos tras los de su pareja.

Hay algunas personas que, durante mucho tiempo, no aprecian ningún progreso en casa. Suelen ser las que repiten una y otra vez los mismos problemas y hacen las mismas preguntas, las que nunca parecen interiorizar la información y tomar medidas. ¿No podrían tener TDAH, como su pareja? Esto mismo también aparece en padres de niños con TDAH, que parecen no darse cuenta de que ellos mismos podrían tener TDAH.

Algunas personas sí llegan a descubrirlo. Pero lo habitual es que esto ocurra meses, o hasta años, después de que el tratamiento de su pareja comience a estabilizarse. Cuando la polvareda por fin se va asentando – cuando ya no se ven constantemente envueltos en crisis y dramas relacionados con el TDAH de su cónyuge– pueden, ellas o sus terapeutas, ver con más claridad su propia contribución a los problemas de la relación. Finalmente, pueden empezar a separar los pobres mecanismos de supervivencia que han creado, como reacción ante los síntomas del TDAH no reconocido de su cónyuge, de los problemas que ellas mismas han tenido durante toda su vida.

El TDAH es un trastorno con características muy variables, y una persona es algo más que sus síntomas. En resumen, no podemos hacer ninguna afirmación general sobre los adultos con TDAH. Entonces, ¿cómo vamos a poder hacerla sobre sus parejas, antiguas o actuales?

No podemos evaluar las características psicológicas del cónyuge sin considerar también el resultado de convivir con alguien no diagnosticado o no tratado de sus síntomas de TDAH, a veces durante décadas y a veces criando al mismo tiempo a hijos con TDAH. Por supuesto, podemos hacer comentarios sobre cómo los cónyuges parecen estar ahora , tras meses o décadas metidos en estas estresantes relaciones .

Es comprensible que se desanimen o hasta se enfaden cuando su pareja en lugar de compartir su optimismo, trate de aguarles la fiesta y desmoralizarles, restregándoles constantemente sus antiguos desmanes. Es fácil de entender que les moleste que su pareja se pase el día como un piloto automático, recordándoles sus obligaciones, dándoles instrucciones y enmendándoles. Debe ser a veces deprimente, o al menos difícil de soportar esta actitud. No hay duda. El cambio puede resultar aterrador, especialmente si la pareja no está trabajando unida para conocer del TDAH y colaborar en las nuevas estrategias. La “negación” del TDAH puede suponer un problema en ambos cónyuges. En otras palabras, es posible que el cónyuge no quiera admitir que vaya a cambiar sus viejas costumbres. Puede que, además, no vea sus propios pecadillos o incluso sus trastornos.

Para ser justos, puede que tenga también sus buenos motivos para reaccionar así, motivos que a su pareja con TDAH quizá se le escapen; en parte porque le disgusta hablar de los fracasos del pasado y trata de mirar hacia el futuro con actitud positiva. Pero su pareja está más preocupada por los antecedentes.

Arrastrado por el entusiasmo de sus nuevas posibilidades y viendo el pasado por un retrovisor muy deformado, puede no tener un recuerdo claro de los antiguos patrones, y mucho menos de su importancia actual. Algunas personas con TDAH pueden contar historias maravillosas durante la estimulante hora de la terapia (no es que mientan, pero puede que sean poco objetivos y que su déficit de atención no les permita tener una visión completa sino parcial), por lo tanto, el terapeuta sólo puede hacer conjeturas sobre cuál está siendo su evolución real . De ahí la necesaria recomendación de que las parejas trabajen en equipo en el conocimiento y tratamiento del TDAH.

Por su parte, la pareja aprendió hace mucho a protegerse de los inevitables jarros de agua fría que le caen y además ha jurado no volver a celebrar antes de tiempo sus cambios positivos: es demasiado deprimente cuando de repente terminan, sin explicación y sin que siquiera lo reconozca.

Lo que ocurre a la persona con TDAH es que no une correctamente sus acciones y las reacciones de su pareja; piensa que estas surgen de la nada, sin ninguna razón. Por supuesto ella piensa que sus reacciones están totalmente justificadas. Pero ¿puede estar segura? No. Además, algo tendrá que ver ella en seguir “montada en la montaña rusa” de malentendidos, conflictos, acuerdos tirados a la basura y demás. Así que tras un diagnóstico profesional se sufre un cierto desbarajuste por lo difícil que resulta entender y limar asperezas en la dinámica de la pareja, entre sus respectivas neuronas, y sus diferentes combinaciones. Después de un tiempo, en la mayoría de los casos bastante largo, la pareja de la persona con TDAH debería llegar a la conclusión de que no es perfecta ( por supuesto) , pero es una persona menos confusa, ansiosa, deprimida y susceptible que cuando la “montaña rusa” del TDAH iba a toda velocidad y no sabían por qué. Una vez el TDAH se diagnostica y se trata de forma cooperativa, el resto de desafíos es más fácil de afrontar y resolver.


Carmelo Pérez García
Psicólogo de Ampachico

( Basado en un artículo de Gina Pera)


Cómo amar a alguien con TDAH

En el día a día de mi práctica clínica, siempre surge de una manera rápida y dolorosa, la enorme dificultad que supone para las personas que conviven con un ser querido (pareja, hijo, hermano, familiar..), que padece TDAH; mantener con entereza y persistencia ese cariño, ese amor, conforme avanza el tiempo y el TDAH sigue estando presente.

Durante toda la vida el patrón que conforma la sintomatología de una persona con TDAH, interfiere y condiciona sus relaciones con las personas con las que convive y a las que ama.

Se generan muchas contrariedades y se hieren los sentimientos, pero se cometen muchos errores porque, aunque se intenta, no se pueden cambiar los comportamientos, en gran parte debido a que la desaprobación no es una cura para el TDAH.

Los problemas siempre empiezan igual: la persona con TDAH hace algo mal (se olvida de un compromiso, habla sin pensar, deja sin terminar lo que empezó, se porta mal…) y alguien, muy cercano a ella, sufre las consecuencias o se siente mal. Se sienten frustrados o enfadados (ambos), y pasan algunos días disgustados o noches sin dormir tratando de llegar a soluciones. Dice que se preocupa por hacerlo mejor, pero claro el cuidado no es suficiente, se necesita comprensión también.

Cuando se ama a una persona con TDAH se entiende que la vida es más difícil, pero la vida también puede ser más viva y más gratificante si se encuentra una manera de romper el ciclo de culpa-control que sostienen juntos.

Para ello nos pueden servir algunas pistas.

A menudo la persona con TDAH es el garbanzo negro, el bicho raro; ha sido así desde siempre y nunca ha sentido que estaba lo suficientemente bien. El trastorno no sólo es invisible, sino que además está mal visto, poco entendido, y provoca en los seres queridos que conviven con él, dolor y sufrimiento; esta es una sensación terrible.

Por lo general, transmiten a la persona con TDAH que no pueden creer cómo actúa, sólo está acostumbrada a ello; y la mayoría de las veces, sólo con sus ojos le dice que le parece que está inventando excusas….otra vez; que no puede creer que le diga de nuevo lo difícil que le resulta completar una tarea sencilla. Esta incredulidad sólo acrecienta el pesar.

La mente del TDAH es bombardeada constantemente con pensamientos que vuelan dentro y fuera de ella más rápido de lo que se podría esperar para organizarlos o procesarlos. Existe mucho ruido en el interior de su cabeza y, a veces, no puede comunicar sus pensamientos. Cuando se encuentra en un espacio tranquilo, un hueco para dejar que los pensamientos vayan más lentos, se puede comunicar más claramente y con calma; y le hace falta tiempo para encontrar ese espacio.

Cuando los pensamientos con exceso de velocidad bombardean su cerebro, no puede hablar o concentrarse en el trabajo. Su conocimiento se apaga y sus emociones comienzan a controlar todo lo que hace, pero sin los reguladores emocionales que permiten a los pensamientos racionales guiarle a pesar de lo que siente.

Ante esta situación, lo deseable es esperar a hablar cuando la intensidad interna sea menor y exista la suficiente tranquilidad para reflexionar y pensar antes de hablar.

Asumimos que el TDAH está dañando las relaciones. Esta aceptación le quita parte del estigma negativo que se le atribuye y normaliza el TDAH como parte de sus vidas. Así que es necesario saber sobre el TDAH y cómo afecta el cerebro biológicamente; las explicaciones científicas ayudan a desentrañar el misterio de este trastorno desconcertante. Aprender los hechos y luego aceptar la realidad de que es una parte de su vida.

Se camina al borde de la ansiedad en bastantes momentos del día, el imaginar eventos catastróficos (soñar despierto) es demasiado habitual en una persona con TDAH, un pensamiento fugaz es, muchas veces, más que suficiente para crear una escena exagerada en su mente. Y, tratando de hacer frente a esta situación (real o imaginada), en muchas ocasiones se enfada o aísla, ese es su mecanismo de supervivencia, la forma en la que ha aprendido a hacer frente a su ansiedad. No siempre es sana o lógica, pero es la que emplea y , por supuesto, le podemos ayudar a mejorarla.

Puede también concentrarse intensa y profundamente en las cosas que le gustan, a veces tan absorbida en su tarea que no ve, oye o piensa en otra cosa. A veces, ella misma alimenta y alienta esta hiperconcentración cuando está ocurriendo, porque tiene miedo de que, si se interrumpe, no vaya a ser capaz de concentrarse de nuevo con la misma profundidad, visión y percepción. Si se le interrumpe, posiblemente se cree un incómodo desconcierto, que puede generarle ansiedad y enojo. Es más adecuado, en esas situaciones, preguntar cuándo sería un buen momento para hablar, pasear, tomar un café… pero no ahora.

El TDAH no es una excusa para la irresponsabilidad. Es una condición médica real, y significa que lo que parece fácil, puede ser difícil para la persona que lo padece; pero eso no implica que no pueda hacer algo, sino que es mucho más difícil para ella. Las tareas simples o aburridamente sencillas (hacer cuentas, abrir el correo, organizar facturas, clasificar documentos…) son tremendamente tediosas y fatigosas para ellas.

Es perfectamente comprensible que se desee criticar y corregir estos comportamientos, pero aceptando y conociendo esta realidad, se puede entender que las dudas y decepciones no harán esas tareas más fáciles para ellas, sin embargo el estímulo sí que podría ayudarles a no darse por vencidas; es importante por lo tanto, y aquí está la pista, reconocer
todos sus éxitos, no importa lo pequeños que sean.

Los plazos les son útiles y los recordatorios también, porque si no, las fechas no se registran, el futuro es vago y borroso. Los plazos ayudan porque son objetivos con fecha que hacen que el futuro sea una realidad, y la presentación del recordatorio determina su reacción.

Cuando se siente frustración o molestia por tratar de ayudar a un ser querido “de nuevo, otra vez más”, la tentación comprensible es centrarse sólo en los rasgos negativos; es muy difícil recordar las buenas cualidades, e incluso hacer una lista de ellas, se siente como que se van a establecer expectativas poco realistas que pueden conducir a la decepción.

En momentos como este, hay que tratar de aceptar a sus seres queridos como son. No perder nunca de vista las impresionantes cualidades de su ser querido. Si se trata de su pareja, retroceda en el tiempo y recuerde y visualice (las visualizaciones son muy poderosas) la personalidad amante de la diversión e impulsiva de la que se enamoró;
uno puede amar de nuevo, como si se conociera por primera vez. Si se trata de su hijo, recuerde y visualice el sentimiento de pertenencia a su bebé recién nacido en sus brazos por primera vez, y la multitud de ocasiones en las que ha disfrutado con él.

Las palabras de aliento ejercen mucho más poder que los insultos, quejas o humillaciones. La persona con TDAH necesita desesperadamente alguien que crea en su capacidad para lograr el éxito, en parte porque a menudo es muy difícil para ella creer en sí misma. Es importante hacerle saber que se está en el mismo equipo con ella, que se trabaja para el mismo objetivo, y a la vez recordar que aprenden mucho de esas interacciones positivas; cuando se es paciente con ellas, aprenden a practicar la paciencia; cuando se les habla con amor, asimilan y ejercitan el cariño.

La persona con TDAH, aunque no siempre es obvio, muy dentro de su corazón y de su alma sabe que le está haciendo daño a las personas queridas que conviven con ella. Y se siente mal consigo misma cuando ellas se molestan; sabe que es difícil de tratar a veces y siente vergüenza y culpa por ello. Durante gran parte de su vida, otras personas les han dicho que no estaban haciendo el suficiente esfuerzo o empleando todas sus fuerzas en conseguir sus objetivos. Estas palabras se arraigaron y provocaron la duda, la preocupación y la ansiedad. Actualmente se les sigue diciendo que nunca fueron lo suficientemente buenas y que probablemente todavía no lo son; viven con eso todos los días.

Las relaciones con una persona con TDAH pueden minimizar la alegría de su vida, eso es cierto. Y es muy probable que se sienta una carga desequilibrada de la responsabilidad en esta relación, por ello es importante no hacer de la condición del TDAH de un ser querido un núcleo monotemático que condicione y absorba su vida.

Cuando un ser querido padece TDAH, no hay que olvidarse de que la persona que convive con él también debe buscar tiempo para sí misma, hacer cosas que le hacen feliz; el estrés y el agotamiento que puede causar esta situación es malo para su salud mental y física.

Por lo tanto debe procurar dar un paseo, ir a la playa, salir a divertirse con amigos, sentarse en un parque, ir al cine, aprender a meditar, leer un libro…..y, si alguna vez quiere invitar a su querido TDAH…..a lo mejor le gustaría acompañarle.


Carmelo Pérez García
Psicólogo Clínico – Ampachico

 


Estrategias para adultos con TDAH

ESTRATEGIAS PARA HACERLO BIEN EN CASA, EN EL TRABAJO, Y EN LA VIDA, CUANDO SE VIVE CON UN TRASTORNO DE DÉFICIT DE ATENCIÓN CON HIPERACTIVIDAD (TDAH)

Gestionar los detalles diarios de la vida siendo un adulto con TDAH es difícil. Los plazos en el trabajo van y vienen, y no se acaban. Los comentarios impulsivos enfadan y eliminan amistades y posiblemente le costarán su trabajo.

Usted está agotado al final del día, y sin embargo, siente que todo su esfuerzo no lleva a ninguna parte. Los medicamentos para el TDAH pueden ayudar a hacerlo algo más fácil, pero se puede hacer algo más. Así como la dieta y el ejercicio ayudan a la insulina para mejorar la salud en los diabéticos, estas estrategias trabajarán con los medicamentos para el TDAH para un mejor control de los síntomas.

APRENDA A ESPERAR

Es difícil resistirse a los impulsos.

Su jefe propone duplicar sus objetivos de ventas para el próximo año, y antes de que se pueda morder la lengua, usted se ríe y dice: “¿Estás loco?”

Su vecino compra un nuevo adorno de césped y le pregunta si le gusta. Usted le dice que hace que su casa parezca un motel barato. Ahora él ya no se habla con usted… otra vez.

Usted ve un hermoso par de zapatos de diseño en un escaparate de una tienda y sale corriendo a comprarlos, a pesar de que su cuenta corriente a estas alturas del mes ya no da para más. No se da tiempo para pensar y medir sus palabras y acciones.

No utiliza ningún medio que, usando retrospectiva y prospectiva, le sirva para evaluar la situación y determinar lo que debe decir, hacer o pensar.

ESTRATEGIAS:

  • Hacer una lista de las situaciones en las que es más probable que surja un comportamiento impulsivo. Hay momentos y lugares en los que está bien ser espontáneo y locuaz, y otros momentos en los que actuar de esta manera puede reportarle consecuencias negativas.

Cuando se esté a punto de entrar en una de las situaciones que ha identificado, quédese unos segundos con aspecto pensativo mediante la realización de cualquiera de las siguientes acciones:

  • Antes de responder a alguien, inhale lentamente, exhale lentamente, ponga una expresión pensativa, y dígase a sí mismo y después a su interlocutor: “Bueno, déjame pensar sobre eso.”
  • Cuente mentalmente hasta 10 o 20 antes de dar una respuesta.
  • Ponga un dedo en la boca durante unos segundos, como si estuviese pensando en lo que va a decir.
  • Parafrasear lo que su interlocutor le ha dicho: ” lo que quiere saber es acerca de …” o “Tú me estás pidiendo …”.
  • Imagínese el bloqueo de la boca con una llave para evitar hablar.
  • Tenga a mano un listado de respuestas alternativas al “si” o el “no”, que le permitan no responder inmediatamente, tales como “ luego te contesto”, “ déjame que lo piense”, “ tengo que consultarlo”, “tengo que mirar mi agenda”, “ luego te llamo y te digo”…..

Estas estrategias le darán a su lóbulo frontal una oportunidad de conseguir algo de tiempo para reflexionar, en lugar de ser arrastrado por la marea de sus impulsos.

VER EL PASADO … Y LUEGO AVANZAR

Cuando surge un problema, ¿está confundido acerca de lo que es probable que suceda o qué debe hacer? ¿se ve abocado a cometer los mismos errores una y otra vez?

Los adultos con TDAH tienen débil memoria de trabajo verbal, lo que significa que no se basan en la visión retrospectiva para guiar sus acciones. No son buenos para el reconocimiento de los aspectos sutiles de los problemas y las diversas herramientas que podrían usar para resolverlos. Muchos TDAH golpean cada problema con un martillo, ya que, para ellos, todos los problemas parecen clavos.

A la persona con TDAH le puede resultar difícil diferir la gratificación – lo que usted debe hacer para ahorrar dinero o seguir una dieta – ya que no pueden acceder a la imagen mental del premio que se avecina. Por lo tanto necesita una herramienta para asegurarse de que lo que ha aprendido del pasado es accesible cuando lo necesite en el futuro.

ESTRATEGIA:

Detener la acción (como se describe en la estrategia anterior) le da el tiempo para encender el ojo de la mente. Una vez que haya hecho esto, imaginar un dispositivo visual (TV de pantalla plana, un monitor de ordenador, o una minicámara) y visualizar, en esa pantalla imaginaria, lo que pasó la última vez que estuvo en una situación como esta. Deje que el pasado se desarrolle con todo detalle, como si estuviese filmando o repitiéndolo.

Cuanto más a menudo haga esto, más automático será. Lo que es más, usted encontrará que cada vez más “videos” se abrirán en su cerebro de su banco de memoria.

Se podría pensar: “La última vez que interrumpí una reunión con una broma, todo el mundo se rió de mí” , o bien, “Me sentía culpable cuando compré los zapatos caros hace varios meses, y luego descubrí que mi hijo necesitaba libros para la escuela”

Quizás después de “visualizar “estas películas, escoja otro modo más gratificante y efectivo de afrontar el problema distinto al que ha “visto” en dicha película, y que no resultó útil ni positivo.

SENTIR EL FUTURO

La mayoría de las personas con TDAH olvidan a menudo el propósito de sus tareas, por lo que poco a poco pierden el interés para acabar con ellas. Si nadie está colgando una zanahoria delante de ellos, pueden necesitar estímulos convincentes para mantenerse en movimiento hacia su meta. Es por eso que la estrategia anterior es importante: Les ayuda a aprender de sus recuerdos, para convertirse en expertos en el manejo de situaciones similares en el futuro.

Pero esta estrategia no siempre es suficiente. Algunas cosas las tienen que hacer porque es lo que hay que hacer. El TDAH a veces hace que sea difícil de comprender el imperativo moral para conseguir una tarea por hacer.

Imaginar las consecuencias negativas de no hacer algo no es un motivador poderoso para la mayoría de las personas.

Imaginar lo maravilloso que se siente al llegar a su meta funciona mejor.

ESTRATEGIA:

Pregúntese: “¿Qué voy a sentir cuando vea este proyecto terminado?” Podría ser el orgullo, la auto-satisfacción, la felicidad por haber completado el proyecto. Cualquiera que sea la emoción es importante tratar de sentirla en ese momento, al visualizar su meta. Cada vez que se ponga a seguir trabajando en el proyecto, trate de sentir el resultado futuro.

Puede dar a esta técnica un impulso recortando fotos de las recompensas que espera ganar por lo que está haciendo. Colóquelas alrededor de usted mientras usted está trabajando. Van a aumentar la potencia de su propia imaginación y harán que las emociones que esté anticipando sean aún más efectivas.

PÓNGASELO FÁCIL

Un objetivo que requiere una importante inversión de tiempo, incorpora los períodos de espera, o tiene que hacerse en una secuencia de pasos, puede resultar tan difícil de alcanzar que hace que se sienta abrumado. Cuando eso sucede, muchas personas con TDAH buscan una vía de escape; pueden llamar al trabajo diciendo que están enfermos o derivar la responsabilidad a un compañero de trabajo.

Debe averiguar en qué situaciones es probable que esto ocurra:

¿Aparece el pánico o la ansiedad cuando alguien le da una fecha límite para terminar una tarea?

¿Le abruman y angustian los proyectos complejos?

¿Tiene problemas para trabajar sin supervisión?

Si es así, necesita algunos motivadores externos.

ESTRATEGIA:

  • Divida las tareas o metas a largo plazo en unidades más pequeñas, con metas intermedias, más cercanas, más asequibles. Póngaselo fácil, en definitiva, para conseguirlo.
  • Divida su tarea en trozos de trabajo de una hora o media hora. Escriba lo que hay que hacer en cada período, y vaya marcando con un rotulador sobre cada paso a medida que trabaja en él, para mantener enfocada su atención.
  • Duplique sus posibilidades de éxito pidiendo a otra persona que le supervise y le apoye. A la mayoría de las personas les importa lo que los otros piensan de él, y el juicio social añade más leña al fuego para hacer las cosas. Además su autocontrol es débil y tener alguien cerca que lo restituya es muy útil. En el trabajo, buscar la supervisión de un compañero de trabajo. En casa, puede hacerlo con un socio, cónyuge, o un vecino.
  • Puede hacer alguna o varias de estas cosas después de terminar cada trabajo:
    • Felicítese.
    • Tómese un breve descanso.
    • Llame o envíe un correo electrónico a un amigo o a un familiar para comentarle lo que usted ha conseguido hacer.
    • Dése una recompensa o algún privilegio que disfrute mucho, tenga en cuenta que sea pequeña y breve.

MANTENER EL SENTIDO DEL HUMOR

El TDAH puede ser grave, pero usted no.

ESTRATEGIA:

Aprenda a decir, con una sonrisa: “… Bueno, ahí va mi TDAH hablando o actuando de nuevo. Lo siento, es un error y tengo que tratar de hacer algo acerca de eso la próxima vez.”

Cuando dice esto, hace cuatro cosas importantes:

  • Usted es dueño de la equivocación.
  • Usted explica por qué ocurrió el error.
  • Se disculpa y no trata de inventar excusas culpando a otros.
  • Usted promete tratar de hacerlo mejor la próxima vez.

Haga estas cosas y procure mantener su autoestima, así como conservar a sus amigos.

Renegar de su conducta TDAH, culpar a los demás, o no tratar de hacerlo mejor la próxima vez le costará mucho.

Si usted hace del TDAH una discapacidad que lo abarca todo, sus amigos y familiares le tratarán de esa manera, también.

Viva y gestione su TDAH con sentido del humor, y ellos también lo harán.


Carmelo Pérez García
Psicólogo de Ampachico


Qué debes saber si tu pareja tiene TDAH

El matrimonio puede ser difícil, especialmente en este ajetreado mundo en el que vivimos. Si el TDAH está presente en la relación puede hacer que los desafíos sean más grandes aún. Es fácil distraerse y olvidar conceptos básicos como la importancia de nutrir su relación de pareja.

Los síntomas del TDAH añaden patrones constantes y predecibles a los matrimonios en los que uno o ambos cónyuges tienen TDAH. Mientras las conductas propias del TDAH sean una tónica constante, pueden causar en ambos miembros de la pareja sentimientos de infelicidad, soledad e incluso sentirse abrumados.

Si su relación se ve afectada por el TDAH, es posible que presente alguno de los siguientes patrones:

  • Explosiones de ira.
  • Una distribución de las tareas del hogar tremendamente desigual.
  • Uno de los cónyuges juega el papel de ser siempre responsable (un papel de “padre”), mientras que el otro muestra actitudes inmaduras o irresponsables (un papel de “niño”).
  • Su noviazgo fue increíble y no se cansaban el uno del otro, ahora uno de los miembros de la pareja no presta atención al otro.
  • Sostiene una postura todo el tiempo, incluso sobre cosas sin importancia.
  • No parece recordar bien los acuerdos o se desconecta.
  • Gran dificultad para dar seguimiento a las cosas que se han acordado.
  • La relación sexual está afectada.

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La solución no es una cuestión de “esforzarse más” sino de “hacer las cosas de manera diferente”.

Un buen comienzo es conocer todo lo que pueda sobre el TDAH y elegir las tácticas que le ayuden a tener éxito en su relación. Este conocimiento desarrolla la empatía entre ambos miembros de la pareja, ayudando al miembro de la pareja sin TDAH a entender por qué se producen repetitivamente esos comportamientos, descubriendo nuevas formas de gestionarlos más satisfactoriamente. Por otro lado, la persona con TDAH será consciente del impacto que causa su trastorno en su compañero/a, y trabajará con más motivación en implantar las estrategias que le ayudan a controlar sus síntomas.

Por ejemplo, si conocemos la dificultad para recodar tareas a medio o largo plazo, por mucho que se lo proponga probablemente el síntoma “distracción” se interpondrá en su camino, y hay una alta probabilidad de que se olvide. Ahora bien, nada le impide poner una alarma en su móvil que le recuerde la tarea en el momento en el que debe hacerla, permitiendo que su mente pase a otra cosa con la tranquilidad de que la alarma traerá la tarea de nuevo a su mente en el momento justo.

Optimice el tratamiento del TDAH, al igual que se ha demostrado en niños TDAH, los mejores resultados se consiguen con actuaciones multidisciplinares, los medicamentos por sí solos no suelen ser suficientes, no dude en solicitar ayuda especializada para que lo guíe en el manejo del trastorno en el entorno familiar.

Piense en mejorar su relación en lugar de salvar su matrimonio. Esto le mantendrá enfocado en lo que es realmente importante – la forma en que los dos se relacionan entre sí – y no en la logística de su relación. Logística (quién hace qué) es donde los matrimonios más conflictivos se concentran.

CONSEJOS PARA AYUDARLE A VOLVER A LO IMPORTANTE

  • Recuerde lo que le gusta de la otra persona. Guárdelo en su mente y recuérdelo en esos momentos cuando esté enfadado.
  • Piense no sólo acerca de lo que la otra persona puede hacer para mejorar las cosas, sino lo que usted puede hacer para mejorar su matrimonio.
  • Las parejas están demasiado ocupadas hoy en día. Tiene que reservar un tiempo especial para ambos, al menos una vez por semana. Por ejemplo, muchas parejas pasan más tiempo haciendo ejercicio que estando juntos, ¿Qué tal si hicieran deporte juntos?.
  • Respeto. Respeto. Respeto. Trate siempre con respeto a su pareja. Las repetidas faltas en este sentido pueden convertirse en un hábito y marcar el comienzo del fin de una relación.
  • Juegue. Dejen de lado sus inhibiciones y hagan tonterías juntos, pelea de almohadas, cosquillas uno a otro, contar chistes, gastarse bromas, mientras ambos puedan compartir momentos como estos y reírse, le irá bien.

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  • Apoyo. Los estudios demuestran que más importante que estar con su cónyuge para celebrar los buenos momentos es ser de apoyo en los malos. Esto no impide y es muy recomendable para el éxito de una relación celebrar juntos los buenos momentos.
  • Formar un frente unido con sus hijos. De lo contrario se socavarían uno al otro. Esto no es bueno para usted y no es bueno para los niños.
  • Dígale algo bonito, algo que le gusta de su pareja al menos una vez al día.
  • Permita a su pareja tener una vida propia fuera del matrimonio, ya sea amigos, grupos, carrera, pasatiempos u otras actividades.
  • Cuando vea que una discusión o pelea está a punto de empezar, trate de decirse a sí mismo: “Voy a tratar de hacerlo de una forma diferente esta vez”. Si por lo general grita, guarde silencio. Si consigue mantener la tranquilidad será más probable el diálogo. Si por lo general llora, no lo haga. Si por lo general se pone furioso, trate de negociar o escuchar en su lugar. Sólo trate de variar su forma habitual de responder.
  • Sea atento con la familia de su pareja. El viejo cliché de los “suegros” es destructivo para la relación de pareja. Recuerde, también, que son los abuelos de sus hijos.
  • Trate de no utilizar el dinero como una herramienta de poder. Esto contribuye a desarrollar enormes resentimientos con el tiempo.
  • Trate de mantener una activa vida sexual, lo contrario puede indicar un conflicto.
  • Evite el patrón de “conflicto continuo”. Ataque y defensa, defender y atacar. Esto puede convertirse en un hábito, una práctica muy desmoralizante y destructiva.
  • Conozca acerca de la infancia de su cónyuge lo suficiente para que pueda comprender los patrones actuales en términos de lo que vivió en su niñez.
  • Diviértanse juntos. Hágalo como quiera, pero dedique tiempo para divertirse. Suena obvio, pero muchas parejas no lo hacen.
  • Desconexión digital. Cuando estén juntos, apague sus dispositivos electrónicos, al menos durante una parte del tiempo.
  • Recuerde, el matrimonio no es constantemente feliz, perfecto, y dichoso. Simplemente actúe pensando en lo que es bueno para su pareja y para usted mismo.

Resumiendo, en última instancia, el matrimonio se trata de alegría. A medida que trabaja para la reconstrucción de su relación recuerde que debe encontrar algo que celebrar o reírse tan a menudo como sea posible. Dedique tiempo para crear la alegría, no sólo cuando intente arreglar las cosas. Ambos necesitan respiros para realizar el esfuerzo que se necesita para cambiar los hábitos que se han acumulado durante años.

No se dé por vencido sin intentarlo.


Referencias:

ADHD and marriage

about health


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